Los faros, más allá de su funcionalidad como guías de los navegantes, son guardianes del mar, puntos de referencia para los barcos, luces que guían en la oscuridad; en definitiva, construcciones marítimas con una misión ancestral que guardan una gran historia.
De los 28 faros que existen en la costa alicantina, Xàbia cuenta dos: uno de estos es el Faro del Cabo de San Antonio, y el otro el del Cabo de la Nao, ambos catalogados como Faros de valor patrimonial de España, y a los que se puede llegar fácilmente, y que se incluyen en la ruta de los 15 miradores de Xàbia.
En este reportaje nos centramos en el Faro del Cabo de San Antonio. En un artículo anterior hablamos de los fareros, los torreros que pasaron por este faro, aquellas personas que velaron porque la luz al mar de Xàbia no se apagara. Hoy nos centramos en su historia, sus curiosidades y sus detalles técnicos.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar.
Un faro con historia defensiva y religiosa
El Faro del Cabo de San Antonio tiene sus raíces en una historia profunda. Situado a 175 metros sobre el nivel del mar, su construcción actual data de 1861, aunque su primera luz oficial se encendió en 1855. Y es que, el primer faro de San Antonio se construyó sobre los cimientos de la ermita de San Antonio erigida en el siglo XIV por eremitas que buscaban retirarse del mundo y sobre las bases de una antigua torre vigía existente alzada para la defensa contra las incursiones piratas que asolaban la costa mediterránea y en la que se refugiaban eremitas y monjes de la Orden de San Jerónimo.
La historia cuenta que San Antonio debe su nombre a Catalina Bas, una eremita de Xàbia del siglo XIV que mandó construir una ermita en ese lugar -año 1377-, cerca del lugar donde vivía, ya que la religiosa, conocida como Sor Basota, decidió aislarse del resto de la población e irse a vivir a una cueva del acantilado del cabo de San Antonio conocida ahora como la Cova Santa.
Durante esa época era muy popular que los religiosos y las religiosas se fueran a vivir a lugares deshabitados para llevar a cabo su fe, como una muestra de sacrificio y penitencia, y ese fue el caso de la protagonista de esta historia.
Así pues, las bases tanto de la ermita como de la torre vigía dio lugar a la estructura del faro; aunque cabe señalar que éste ha estado en dos ubicaciones distintas y ha tenido dos encendidos oficiales del Estado, en 1855 y en 1861.
Destellos y ocultaciones: la luz que guía
La primera luz del faro funcionaba con una lámpara de aceite de oliva, estaba dotado de un aparato giratorio de 2° orden de luz blanca y en sus inicios producía eclipses de luz cada 30 segundos, visible a una distancia de 19 millas náuticas. Sin embargo, poco después de encenderse, se detectó un problema: una zona de sombra afectaba la parte más crucial de la navegación, por lo que en 1861 se decidió reconstruir la torre en su ubicación actual, en la punta del cabo y donde se instalaron los aparatos ya existentes, produciéndose así un apagón.
Según la Revista de Obras Públicas, editada en Madrid en su número quincenal de 1 de septiembre de 1861, se manifiesta que: «según noticia recibida del Ministerio de Fomento, desde el día 15 de septiembre inmediato dejará de encenderse la luz del faro que existe en la antigua del cabo de San Antonio con objeto de trasladar su aparato a la nueva torre construida en la extremidad del propio cabo, en la cual volverá a encenderse desde el día 30 de octubre siguiente».
En 1914, el faro sufrió una importante actualización, al adaptarse a la incandescencia por vapor de petróleo a presión, y el 11 de noviembre de 1926 se inauguraba la introducción de un nuevo sistema de cuatro destellos relámpago, característicos del faro desde entonces, modificándose el aparato óptico y montándolo sobre un nuevo mecanismo de giro. Se realizó la reforma del aparato óptico del faro agrupando las lentes centrales de dos en dos.
Tras ser apagado durante la Guerra Civil Española, el faro continuó operando hasta los años 60, cuando fue electrificado, lo que permitió una modernización completa de sus sistemas de iluminación. Una serie de proyectos realizados a partir de 1962 lo renovaron totalmente. Se sustituyeron la linterna, el mecanismo de giro, lámparas y óptica, que es una Pintsch Bamag de 375 milímetros.
Según señala el libro Luces y Faros del Mediterráneo, fue en mayo de 1967 cuando finalizaban las líneas de baja y alta tensión que modernizaban la electrificación del faro del cabo de San Antonio, ejecutadas por la empresa ELCASA-TISATA, dando servicio a todas las dependencias del faro.
El ingeniero que realizó el estudio de apariencia y alcance de alumbrado del faro fue Antonio Molina, quien señaló que debía ser visible desde el Cabo San Antonio al de San Martín y la Nao.
Hoy en día, su luz parpadea cada 20 segundos y alcanza las 26 millas náuticas (unos 42 kilómetros). Este faro se ha convertido en una referencia esencial para los barcos que navegan entre Alicante y Valencia, y su entorno está protegido como reserva marina desde 1993.
Curiosidades y anécdotas
El suceso
Como todo faro, el de San Antonio también ha sido testigo de hechos trágicos y anécdotas que forman parte de su leyenda. Uno de los eventos más impactantes fue la muerte del torrero del faro el 26 de febrero de 1863. Varias publicaciones de periódicos de la época -La Correspondencia de España, La España, El Clamor cuentan que durante una fuerte tormenta, la chispa de un rayo alcanzó la torre del faro de San Antonio -que funcionaba con queroseno- provocando un incendio que destruyó parte de la estructura. La nube iba demasiado baja, y por esta razón fue ineficaz el pararrayos, pues la chispa eléctrica se introdujo por una ventana y destrozó la escalera y otras partes del edificio.
En dichos periódicos señalan que el farero resultó herido en un brazo por este hecho, y aunque hay pocos detalles, al parecer, y según explica el cronista Francisco Pérez Puche en su artículo, finalmente el torrero falleció a causa de las heridas, «los ingenieros ayudaron a la viuda del torrero muerto con un donativo y unas semanas después, el mismo periódico -La Correspondencia de España- informó de la orden de reparación urgente de los graves desperfectos que habían apagado la llama, imprescindible para la seguridad de los navegantes en el trayecto entre Valencia y Alicante». Esta información podemos leerla en los extractos de las noticias publicadas de la época.
Aventura veraneante
El faro también fue protagonista de historias más amables, como la crónica de un veraneante en 1901, que narró su travesía en lancha desde Dénia hasta Xàbia, bordeando los acantilados del cabo, según indica Francisco P. Puche, en una publicación digital; «el diario de los Llorente publicó la crónica de un veraneante anónimo -que firmaba como 'Equis'- en agosto de 1901. Este quiso hacer en lancha el trayecto entre Dènia y Xàbia. Fue un tierno acto de amor marinero y se refería a la altura del Cabo como 'tres Migueletes'». Además explica las grutas que esconde el acantilado haciendo referencia, seguramente, a la Cova Tallada.
Las vistas
Una de las curiosidades de este lugar son sus amplias vistas. Desde el Cabo de San Antonio, los días de cielo despejado, es posible divisar la parte más elevada de Ibiza y, a veces, la isla de Mallorca. Además, desde este punto se alcanza la mínima distancia con Ibiza.
Desde el faro se domina, hacia el Sur, la bahía de Jávea y el Cabo de La Nao, por el Oeste el monte Montgó y por el Norte el Golfo de Valencia.
Además, y como una curiosidad más, el Faro de San Antonio fue portada del periódico 'Las Provincias' en 1955, fruto de un concurso fotográfico.
Características del faro
El faro dista de la orilla del mar a 4 brazas, es cilíndrico, de color blanco, y está unido a la habitación de los torreros. La linterna tiene la forma de un prisma de doce caras, con cúpula esférica y color verde oscuro. La óptica actual es Catadióptrica.
Sin duda, los faros son símbolo de identidad, sus señales son únicas; y de no existir y no divisarse, los marineros deben armarse de compás, escuadra y cartabón para realizar sus propias cartas navales, y trazar los rumbos desde el punto donde se encuentra.
Escuela de los Torreros
Uno de los aspectos más curiosos e interesantes del Cuerpo de Torreros de Faros fue la creación de una escuela práctica para formar aquellas personas que quisieran ser fareros. Se crearon varias escuelas siendo las instalaciones del Faro del Cabo de San Antonio una de ellas. Estas escuelas nunca llegaron a consolidarse y fueron eliminadas en el último cuarto del siglo XIX, siendo sustituidas por las oposiciones.
La luz no se apague y siga de guía.
Bibliografía
Esta información y fotografías ha sido posible gracias a las aportaciones de:
- Francisco P. Puche a través de la publicación: www.lamarinadevalencia.com/news/216/el-faro-del-cabo-san-antonio.html
- Juan Bta. Codina Bas.
- Libro: 'Luces y faros del Mediterráneo'.
- Testimonios de los familiares de los fareros de Xàbia.

























Hace unos quince años se nos rompió el compás del barco gracias a que pudimos ver la luz del Cabo San Antonio llegamos sin problemas a Jávea
Súper interesante, cómo casi todos los artículos de este medio.
Me gustaría hacer una crítica constructiva sobre el uso correcto de los topónimos de nuestro querido pueblo hacia los redactores. La riqueza bilingüista que disponemos en Valencia debería de ser respetada en todas sus formas y jamás debería de usarse de manera impositiva, me duele en el alma ver que cuando se habla en castellano se evite a toda costa el topónimo en castellano «Jávea», cosa que no sucede al revés. Por favor, los idiomas son para unir y no crear enfrentamientos, usad los topónimos correspondientes si se habla en un idioma u otro. Es por el bien y la convivencia de todos, gracias
Muy interesante y constructivo. Muchas gracias!