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La historia de las Cruces de Mayo de Xàbia: una tradición que ‘floreció’ en el centro del pueblo

Verónica Blasco

Periodista
31 de mayo de 2025 - 07:00

En Xàbia, las fiestas en honor a Jesús Nazareno no solo son un momento de devoción, sino también la celebración de una tradición profundamente arraigada: la instalación de las Cruces de Mayo. Un acto que, con el paso del tiempo, ha pasado de ser una sencilla costumbre vecinal a un evento emblemático que atrae a visitantes de todas partes.

Y es que, las fiestas en honor a Jesús Nazareno, tal vez no serían lo mismo sin la magia de las Cruces de Mayo.

Su origen: humilde y de raíces vecinales

Aunque no existen registros exactos sobre su inicio, se conoce que en 1940 las Cruces de Mayo ya adornaban algunas de las calles de Xàbia, siendo posible que se celebrara de manera regular desde los años 50 y 60.

Al principio, apenas cuatro o cinco calles de Xàbia participaban en esta laboriosa y artesanal elaboración: la calle Mayor, Reina Regente, Calvario y Nou con Teulería. Desde 1955, estas calles se esmeraban cada año en crear cruces de flores, pequeñas y delicadas, que requerían de la implicación y esfuerzo conjunto del vecindario para que resistieran frescas durante los pocos días de su exhibición.

Mantener la tradición

El verdadero impulso llegó en los años 70, cuando Don José Soler, entonces vicario de Iglesia de San Bartolomé y miembro de la cofradía del Nazareno, decidió fomentar la continuidad de esta costumbre para evitar que se perdiera. En el marco del bicentenario del Nazareno, en torno a 1973, Don José estableció que los mayorales de cada año tuvieran la obligación de elaborar una cruz, dando así un marco institucional y una mayor relevancia a esta tradición. Y ejemplo de ello lo vemos en este vídeo de los Hermanos Molina de los años 1974 y 1981, recuperados y digitalizados por el Arxiu Municipal de Xàbia.

Esta medida no solo garantizó la continuidad, sino que también profesionalizó el acto, convirtiendo la elaboración de las cruces en una responsabilidad y un honor para quienes la asumían. Además, se instauraron premios y votaciones, que se realizaban el 2 de mayo, durante la Fiesta del Aire, intensificando la emoción y el compromiso de los participantes.

De calles a escaparates y portales: la evolución creativa

Paralelamente, a finales de los 60 y principios de los 70, los comercios comenzaron a sumarse con las primeras cruces de escaparates. El pionero fue Bartolomé Catalá, de la ferretería Bartolomé en el carrer En Forn. Su ilusión y empeño por crear una cruz culminaron en una impresionante recreación del arco de entrada a la ermita del Calvario, un trabajo que se realizó en Valencia y que supuso un coste considerable para la época, 17.000 pesetas.

Su mujer, Josefina Chorro recuerda que su marido «tenía mucha ilusión por instalar una cruz, y cuando por fin pudo hacerlo fue una gran alegría. Se fue al fútbol y cuando volvió, había un cartel que decía que había ganado el primer premio. Fue toda una sorpresa». Este gesto abrió una nueva vía para la tradición, que empezó a expandirse más allá de las calles y plazas, llenando los negocios locales, y contribuyendo a que el evento ganara en espectacularidad y participación.

Asimismo, Josefina explica como, antiguamente, toda la calle se movía para hacer la cruz, «era un trabajo colectivo, algo que unía a todos. Los hombres recogían las flores y las mujeres pegaban cuidando cada detalle. Las cruces se hacían con flores pequeñas, pegadas una a una. Era un trabajo que exigía hacerlo pocos días antes para que resistieran frescas las flores».

La historia de la Cruz de la Calle Calvario

En 1974, el vecindario de la calle Calvario decidió sumarse a esta tradición que consideraban necesaria, ya que el Nazareno siempre pasaba por esa calle en la procesión de subida a la Ermita del Calvario. Así pues, se elabora una cruz más simple para dar comienzo a esta iniciativa.

Al año siguiente, Francisco Pastor Catalá ‘Paquitus’, siendo un niño pero con mucha habilidad creativa, es incentivado por su padre para que diseñe la cruz de ese año. Francisco empieza a diseñar creando un tapiz con figuras bíblicas que dio lugar a un Nazareno hecho con flores, un trabajo que movilizó al pueblo entero y que les valió el primer premio, manteniéndolo hasta 1982.

Sin embargo, la década de los 80 trajo un desafío: muchas calles comenzaron a perder el ánimo, y la tradición estuvo a punto de desaparecer. «Poco a poco las calles se iban desanimando, muchos vecinos mayores ya no podían ayudar y la juventud no quería cargar con tanto trabajo. En 1982 me quedé solo haciendo una cruz en Xàbia. Fue entonces cuando se instauró la figura de los mayorales, para asegurar que esta costumbre continuara viva». Esta idea surgió por parte del entonces vicario de la Iglesia de San Bartolomé, Don José Soler, que propuso, obligatoriamente, que los mayorales de cada año debían crear una cruz, y hasta el día de hoy.

Las votaciones y los premios, que se hacían el 2 de mayo durante la Fiesta del Aire, añadían emoción y competitividad sana, fomentando el orgullo local y la creatividad.

La historia de las Cruces de Mayo en Xàbia es la historia de un pueblo que, con paciencia y dedicación, ha sabido mantener viva una tradición sencilla, pero cargada de significado en la que los vecinos han trabajado hombro con hombro. Hoy en día, las Cruces de Mayo son un símbolo de identidad, un acto de gran relevancia que congrega a numerosos visitantes, fascinados por la belleza de estas creaciones florales.

Bibliografía

  • Josefina Chorro
  • Bartolomé Bas ‘Aspirina’
  • Francisco Pastor ‘Paquitus’
  • Vicente Tur
  • Arxiu Municipal de Xàbia
  • Hermanos Molina
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  1. José Vicente Cátala chorro dice:

    Ahora mismo, año 2025, lxs mismxs miembros de la Cofradía deberían ser los embajadores-promotores de animar a su vecindario, calles y barrios a participar confeccionando Cruces y directamente aportando de entrada una cierta cantidad económica por parte de la Cofradía para los primeros gastos.
    Ciertamente da gusto ver al Vecindario pasear tranquilamente por la calles visitando las Cruces.