Una semana más emprendemos nuestro viaje por el mundo. Estábamos en Los Ángeles y nuestro avión de hoy nos lleva a Xàbia de la mano de nuestra azafata xabiera, Ester Such, quien lleva siete años viajando de un país a otro sin dejar de lado su pueblo natal, Xàbia.
Y es que, aunque la mayoría de gente piense que los empleados de las compañías aéreas no tienen residencia fija porque siempre están viajando, Ester nos confirma que no es así, «aunque he llegado a dormir varias veces en el mismo aeropuerto, puedo confirmar que vivimos dentro de un tubo, pero residencia fija tengo. De hecho, ahora mismo llevo dos años viviendo aquí, en Jávea y todavía hay gente que se sorprende. No voy a mentir diciendo que es fácil pero poco a poco voy acercándome más a casa. A día de hoy estoy más unida a mi gente y eso también se llama felicidad».
Nuestra xabiera por el mundo emprendió esta aventura o mejor dicho, su viaje hace ahora ocho años, cuando decidió seguir su sueño de la infancia, ser azafata de vuelo, «lo veía una locura, prácticamente imposible,por ello me centré en estudiar turismo hasta que una mañana me planteé lo de azafata, ya que en vez de vender viajes lo que quería era viajar yo». Y no hay mejor reto que proponérselo uno mismo, «por lo que busqué la mejor academia, la encontré en Madrid y pensé ¿por qué no?, y allí me mudé, hice el curso y ese mismo año encontré trabajo».
Such recuerda el 3 de enero de 2011 como un día especial, conseguía hacer realidad uno de sus deseos, ser azafata de vuelo y lo hacía de la mano de la aerolínea Air Nostrum, «cumplí mis dos años de contrato con ellos, quienes para mí fueron mis padres de la aviación. No me podían ofrecer más y Emirates ya me rondaba por la cabeza, así que allí fuí, el proceso debo de decir que no fue fácil pero los sueños están para cumplirlos, ¿no?»
Sin duda, un reto más de Ester del que está muy orgullosa, «mi trabajo me ha dado la oportunidad de vivir en Dubái durante dos años y es algo que si volviese a nacer repetiría sin duda. Te aseguro que no es todo lujo lo que esconde esa ciudad, a mi esa ciudad me regaló una segunda familia».
Pero, ciertas circunstancias le llevaron a cambiar de rumbo y probar en una nueva compañía, Iberia Express, «lo que significó un cambio de vida inesperado a Tenerife, y una vez más contrato temporal español. Ya sabiendo que tenía fecha límite no podía mantenerme de brazos cruzados así que volví apostar por formar parte de una aerolínea de bandera como es British Airways. He estado dos años allí y la verdad que muy contenta, siempre he estado muy contenta donde he trabajado pero como todos yo también busco calidad de vida».
Ahora, hace apenas un mes, nuestra protagonista de hoy volvía a encontrarse en la situación de elegir y como aventurera que nos ha mostrado que es, ella no se acomoda en un sitio y acaba de firmar contrato con la aerolínea Norwegian, con base en España, «¡y lo mejor de todo, con contrato indefinido!», destaca Ester.
Y es que, según señala la xabiera, «el mundo de la aviación no es fácil y los contratos en España no son los mejores, pero llevo siete años dedicándome a esto, volando, recorriendo el mundo y te aseguro que espero poder seguir con esto muchos años más».
No hay nada más feliz que disfrutar trabajando y Ester Such esta segura de tenerlo, «considero mi trabajo un trabajo distinto, peculiar, especial y creo que no todo el mundo disfruta trabajando, por lo que me siento afortunada porque mi trabajo me hace feliz. Siempre digo que mi rutina es no tener rutina y eso de que mañana es lunes llevo años sin vivirlo».
Pero como en cada trabajo, siempre hay algo imperfecto, y una de las situaciones de la distancia es la nostalgia, «llevo años faltando a cumpleaños de mis familiares, ocasiones en las que deseo estar y no puedo, navidades fuera de casa e incluso me he perdido embarazos de amigas. Son momentos que me gustaría compartir con la gente que quiero y no estoy presente pero les agradezco que entiendan la clase de vida que he elegido vivir. Sin el apoyo de mi familia no hubiese llegado a donde estoy ahora».
Una vida marcada con muchos objetivos para ir creciendo. Ester tiene claros sus deseos para el nuevo año «nuevos propósitos laborales dentro de esta empresa en la que quiero optar a ser sobrecargo y donde haré todo lo posible por conseguirlo, ya que mi trabajo no sólo consta de servir chicken or beef (pollo o ternera), sino de velar por la seguridad de los pasajeros, algo de lo que mucha gente no es consciente», afirma la azafata xabiera.
Antes de empezar a volar, los empleados de cada aerolínea realizan cursos intensivos donde se les prepara para cualquier situación de emergencia, «y no es sólo el curso, cada año te examinas de nuevo para demostrar que sigues preparada para ello. Las emergencias o accidentes no vienen escritas en un libro, una buena preparación es fundamental, en un caso de desgracia la vida de muchas personas están en nuestras manos. Además, siempre, antes de un vuelo tenemos una reunión que se llama briefing donde damos un repaso a las posibles situaciones de emergencia y hablamos sobre la ruta, pasaje, el tiempo del vuelo», indica Such y añade, «aunque en varias ocasiones quedé al descubierto que los pasajeros no nos escuchan».
Una de las muchas anécdotas que le han pasado nos cuenta: «Vuelo Valencia-Ibiza, Bienvenidos a este vuelo con destino Ibiza…en unos minutos aterrizaremos en Ibiza…Bienvenidos a Ibiza. Y al llegar, una pasajera preguntándome que donde estábamos, que ella iba a Bilbao».
En resumen, nuestra xabiera por el mundo, ha recorrido el mundo y no sólo una vez sino varias, y aunque podemos decir que vive en Xàbia, para ella, los meses tienen nombre de ciudades, «este mes no se llama diciembre…para mí se llama Londres, Oslo y Nueva York. ¿Suena bonito, verdad?, pues esas ciudades que son maravillosas, para mí significan una semana fuera de mi casa, noches sin dormir, horas de preparación, jet lag, pero eso sí, ilusión también ya que aún así no me he cansado de viajar, me queda conocer sudamérica».





















