Las fiestas de Moros i Cristians de Xàbia han llegado a su fin y lo han hecho por todo lo alto. El tradicional desfile de gala puso el broche de oro a una semana cargada de historia, emoción y orgullo festero, en la que las 13 filaes recorrieron las calles de Duanes de la Mar envueltas en el estruendo de las marchas moras y cristianas, luciendo sus mejores galas y alzando al público en una ovación continua.
Desde las primeras notas interpretadas por las distintas bandas hasta el cierre protagonizado por la esperada Filà Capitana, el desfile fue un homenaje. Cada filà, tanto del bando moro como del cristiano, desfiló con una cuidada escenografía, trajes y coreografías.
El orden fue encabezado por el estandarte de la Junta Central, seguido por la carroza de la Abanderada Mora de la Filà Schaitans, Elvira Vives, al ritmo de la Colla Portitxol y las filaes Al-Tariks, Baharis, Schaitans, Xibia, Almoradins, Almoriscos y Touaregs, en el bando moro. En la segunda parte del desfile y cambiando de marchas moras a cristianas, les siguieron los cristianos: Colla Xirimitabs con la Abanderada Cristiana, Ana Bisquert, y abriendo el desfile Filà Contrabandistes, Faciners, Trabuquers, Ballesters, Bandoleres… y finalmente, los anfitriones de este año: Pirates de Sant Jaume.
La Capitanía 2025: ‘La Ruta del Tesoro Sagrado’
El momento más esperado llegó con la entrada triunfal de la Filà Capitana, Pirates de Sant Jaume de Xàbia, que conmemoraban además sus 25 años de historia. Su boato, titulado ‘La Ruta del Tesoro Sagrado’, convirtió las calles de Xàbia en un escenario de leyenda.
La historia del boato nos transportó a una Xàbia ancestral, azotada por mitos marinos y saqueada por un pirata maldito cuyo legado aún navega los vientos como esqueletos de aves gigantes. Con una narrativa épica, la filà contó la historia de su cruzada por recuperar el tesoro sagrado que protegía la libertad de los pueblos costeros.
El desfile fue una sinfonía de fuego, danza y fantasía: un ballet de espíritus libres abrió la marcha, seguido por carrozas con cofres dorados, jóvenes herederos del legado festero, tambores de guerra y un navío pirata envuelto en llamas simbólicas.
La capitanía no desfiló sola. Le acompañaron los aliados de Calp, la Filà Marins Corsaris, con la Agrupació Musical El Seguili, así como la filà Pirates Berberiscas de Dénia. La percusión de la Unió Musical d’Ondara marcó el pulso de esta historia bélica que se intensificó con guerreras, malabaristas y efectos visuales que convirtieron el desfile en un espectáculo.
El momento culminante fue la aparición del ariete ardiente, una estructura imponente entre llamas, huesos y sombras, que irrumpió en escena con fuerza. Sobre él se alzaron los capitanes; Rosa Zamora y José Leal.
Como reza el cierre de su boato: ‘Pero toda historia que acaba… es sólo el comienzo de otra’. Las fiestas de Moros i Cristians 2025 ponen su fin pero con la vista a la edición de 2026.




























































































































































































