En el año 2010 se publicó la biografía de Jaime González Castellano y con ese motivo surgió la idea de solicitar el cuadro de Sorolla al Museo de Bellas Artes de Valencia, pero para pedirlo había que hacer un seguro y las dificultades fueron grandes. Para tener una fotografía del cuadro y poder ponerla en la portada del libro, con bastante resolución y que no estuviera pixelada tuve que pedir una fotografía del mismo para tal fin por la que tuve que abonar 25 euros y me la facilitaron en un CD que debía devolver una vez utilizado.
Esto hizo que pudiéramos hacer una copia del cuadro a tamaño del mismo que figuró en la exposición que con motivo de esta publicación se realizó en la entonces llamada casa de Tena hoy Ca Lambert. En dicha exposición las nietas del médico facilitaron numerosa documentación de su abuelo emanada por el Ayuntamiento de Jávea en su momento junto a diversos objetos de la familia como una colcha que se utilizó para hacer un palio para acompañar al Santísimo en las procesiones.
La biografía la iba a editar el Ayuntamiento de Jávea, pero considerando que había dos instituciones que podían colaborar en su edición con lo que se abarataba el importe al hacer una mayor tirada, logré que participaran el Instituto Médico Valenciano así como Fontilles que un año antes (2009) había cumplido los 100 años de funcionamiento. Pero a todo esto era necesario darle un mayor realce, a mi modo de ver y fue entonces cuando tuve la idea de que el cuadro de Sorolla fuera sometido a una disección por los alumnos (adultos) de la Escuela de Pintura y entonces me puse en contacto con Toñi Soler quien me dijo que debía consultarlo con los alumnos.
Aquella misma noche, tras la consulta me dijo que a los alumnos la idea les había parecido extraordinaria, unos porque me conocían y otros porque tenían referencias del médico.
Ante esa repuesta le dije que iría y les daría una pequeña charla sobre el médico como motivación y al mismo tiempo les llevé una copia del cuadro para que lo tuvieran presente y pudieran hacer su creación. Fue una tarde lluviosa en la que acudí a la Escuela de Pintura Mediterránea donde tenían lugar las clases y pude motivar e ilusionar a los artistas que iban a plasmar sobre un lienzo su interpretación de la persona pintada por Sorolla. A esta idea se sumaron espontáneamente Toñi Soler y Tamar Parada quienes en dos meses consiguieron su objetivo.
Con las fotos de los cuadros hice un dossier que entregué al Museo de Bellas Artes con el título de Variaciones sobre un cuadro de Sorolla. Fueron 22 cuadros los que fueron expuestos en el sótano de la sala de exposiciones
como complemento de la exposición sobre el médico. Esto hizo que a los interesados en conocer la biografía del médico se añadieran los alumnos que tenían uno de los cuadros pintados y que estaba en la planta baja de la sala de la casa de Tena.
De todos los cuadros expuestos decidimos hacer una entrega a Fontilles: Emy Rodríguez con su interpretación en un óleo y por mi parte el monotipo sobre papel que realicé sobre la pintura de Sorolla y unas fechas después fuimos a Fontilles para hacer entrega de las dos obras.
La interpretación del oleo de Sorolla por los alumnos fue muy variopinta: con una perspectiva del Cabo de San Antonio y la playa y nuestro mar o en su entorno clínico con carteles, con el maletín que le acompañaba en sus visitas a los enfermos de la villa, delante de su (imaginada) vitrina donde guardaba utensilios y libros de medicina, de patología o de anatomía o con el Sanatorio de Fontilles, su sueño, en el trasfondo del cuadro o con toda una farmacología sirviendo de marco a su rostro. También hubo una alumna que me decía: al hacerlo he ido aprendiendo como la pincelada de Sorolla tomaba cuerpo en sus manos, y era capaz de repasar, ya casi de memoria, los surcos de la cara del médico, los rasgos y los matices de color, la mirada y sus ojos de anciano humano y doliente ante el que padecía la enfermedad, el pelo o el bigote, la camisa y la chaqueta. Hasta en sueños me parecía ver al médico desde la perspectiva de Sorolla. Ha sido un colocarse en lugar del eximio pintor.
Gracias Toñi y compañeros por esos 25 años. Además se da la casualidad de que mi hija era y es amiga de Toñi. Mi enhorabuena por todo esto que nos indica que en Jávea hay una vivencia del arte y una expresión del mismo continuada y gracias también a la corporación municipal que mantiene esta actividad.
Juan Bta. Codina Bas







