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«Jávea en 1945: cuando la tierra lo era todo»

Avantcem

22 de febrero de 2025 - 06:59

OPINIÓN | José Font Caballero

Hoy, la agricultura parece una causa perdida. Para algunos, es un negocio inviable, asfixiado por burocracia y competencia desleal. Para otros, es un acto de resistencia, una manera de honrar la tierra y el legado de sus mayores. Mientras los campos de Jávea se venden a pedazos, principalmente a europeos del norte, quizá sea momento de echar la vista atrás. ¿Qué hemos perdido en el camino? ¿Qué hemos ganado?

Pongámonos en la piel de un campesino xabiero hace 80 años, en 1945. España estaba en plena posguerra y, bajo la autarquía franquista, el país vivía aislado del mundo. Se buscaba la autosuficiencia a toda costa, pero el resultado fue una crisis agrícola que se prolongó hasta 1959. La producción y distribución estaban controladas por el Estado, las cooperativas luchaban por sobrevivir y la cartilla de racionamiento se convirtió en parte del día a día. Con las restricciones, el estraperlo —el mercado negro— se convirtió en la única alternativa para muchos.

En ese contexto, Jávea era un pueblo de apenas 6.000 habitantes, donde la lucha por llevar pan a la mesa era diaria. No bastaba con labrar la tierra: muchos campesinos complementaban su trabajo con la pesca, el ganado o incluso el pequeño comercio. El esfuerzo era incesante, de sol a sol, sin días de descanso. Y no solo los adultos llevaban esta carga. En 1945, unos 50 niños de entre 9 y 11 años trabajaban en el campo, cifra que aumentaba a 300 entre los 12 y 16 años, y a 250 entre los 17 y 20. En muchas familias, cuando no había varones, las niñas también se arremangaban y empuñaban la azada.

El paisaje agrícola de Jávea estaba claramente definido. De sus 6.800 hectáreas, 1.510 eran de viñedos, 961 de secano, 580 de huerta y 96 de olivos. El resto, 3.585 hectáreas, era monte, cuyo único valor era la leña y el pasto para el ganado. Aunque no se conoce el número exacto de jornaleros de la época, sí sabemos que alrededor de 1.700 pequeños propietarios trabajaban directamente la tierra.

Durante siglos, Jávea ha sido tierra de agricultores. Los mayores lo saben bien: la agricultura no era solo una forma de vida, sino un legado. Mantuvieron con esfuerzo los cultivos tradicionales —cítricos, almendros, viñas— y los sistemas de riego heredados, desde las acequias hasta métodos más modernos. Sin embargo, en las últimas décadas, la situación ha cambiado. La globalización ha golpeado duro: los productos locales no pueden competir con los precios internacionales y la rentabilidad se ha desplomado. Para las nuevas generaciones, el campo ya no es una opción atractiva.

Y así, mientras el agua en Jávea dejó de ser un problema hace tiempo, los bancales se vacían y la conexión con la tierra se diluye. En un pueblo donde el valenciano fue la lengua de los campesinos, hoy resuenan con fuerza otros idiomas, principalmente el neerlandés.

La pregunta es inevitable: ¿qué nos queda de aquella Jávea donde la tierra lo era todo?

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Deja un comentario
  1. Vicente dice:

    nos queda mucha nostalgia y un futuro incierto

  2. Juan Antonio Her andez dice:

    Francamente interesante

  3. Ferran mora dice:

    Avançar destruint la natura és anar cap enrere

  4. Encarnación Sanchez dice:

    Es una pena que la belleza de Javea se esté acabando, todo por el afán de construir.

  5. La gente de Bart dice:

    El paraíso destruido…. Echamos la culpa al turismo mientras lamemos nuestras heridas, pero nos olvidamos que los xabieros hemos sido dueños de nuestro destino.
    Un ejercicio de autocrítica se impone.

    • Juan dice:

      El Turismo lo hemos traido y permitído nosotros. La venta de todo también.Claro que se impone un ejercicios de autocritica pero para hacerlo se necesita un nivel mental que la mayoria no tiene,

  6. Me duele España dice:

    Por dinero no solo se vende la tierra, se vende a la madre.

  7. Vecino javea dice:

    Los hijos de los que labraron las tierras, son los que las han vendido. Los nietos ya no tienen nada.
    Ahora los hijos de los que labraron venden los campos de agricultura para poner cosas de obras.
    Muchas veces bajo la mirada del ayuntamiento ( rojos y azules) se permiten esas barbaridades.
    Cuantas empresas de obra y escombros hay en los campos…….

  8. Labrador dice:

    Los hijos de los que labraron las tierras, son los que las han vendido. Los nietos ya no tienen nada.
    Ahora los hijos de los que labraron venden los campos de agricultura para poner cosas de obras.
    Muchas veces bajo la mirada del ayuntamiento ( rojos y azules) se permiten esas barbaridades.
    Cuantas empresas de obra y escombros hay en los campos…….

  9. Lorenzo dice:

    Sigo labrando, podando, limpiando.
    Pero sin producción.
    Quedamos pocos con ganas, ilusión y maquinaria.

  10. Martín de Porres dice:

    Se menciona que «En 1945, unos 50 niños de entre 9 y 11 años trabajaban en el campo, cifra que aumentaba a 300 entre los 12 y 16 años, y a 250 entre los 17 y 20». Sin embargo, posteriormente se indica que «alrededor de 1.700 pequeños propietarios trabajaban directamente la tierra». Sería útil aclarar si los niños mencionados están incluidos en este total de 1.700 propietarios o si se trata de grupos adicionales, para evitar posibles malentendidos.