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«Xàbia y el Nazareno»

03 de mayo de 2023 - 09:41

Recuerdo haber dicho alguna vez que, cuando no puedo aguantar más mi tierra murciana, procuro mirar a través de Jávea, a fin de comprender y hacer soportable, al menos, esta enfermedad social, su vileza histórica y su continúa desgracia. Quiero recurrir a Jávea, al Nazareno, que es el mejor analgésico para mí y para Jávea, eso alivia mucho, consuela y ya es algo.

Buscamos en él, la parte entrañable de todo lo que somos o de cómo somos, y eso que tantas veces nos condena, nos salva otras. Cómo no voy a querer al Nazareno y a Jávea, me digo a veces, cómo no los voy a querer.

Xàbia, desde la famosa epidemia del cólera morbo del siglo XIX que apareció en Alicante y pueblos de la comarca, (Orihuela, Alcoy, Altea, Denia, etc.), y que azotaron, cruelmente, a sus habitantes con una considerable mortandad. En Xàbia, conscientes de la indefensión sanitaria, decidieron encomendarse, con sus oraciones, a la devotísima imagen de Jesús Nazareno y se vio libre de la mortandad. Por eso, siempre acude con fe a su Nazareno ante las desgracias, las penas, la desesperación, el dolor o cualquier dificultad que les oprima o aflija el corazón. Los xabieros con una fe inquebrantable se presentan ante su imagen para rogarle que les libere de los apuros e incertidumbres porque están plenamente convencidos de que jamás les va a fallar, aunque esté en silencio en el
Calvario crucificado en ese madero, sigue atendiendo las súplicas, llegando a los corazones y perdonando todos los errores y equívocos que puedan cometer.

La Cofradía de Jesús Nazareno data de antiguo, pero es en 1767 cuando adquiere carácter religioso, año en que Dª María de Moncada (Duquesa de Medinaceli) promete a Jávea la donación de una imagen de Jesús Nazareno, que se venera en la Capilla del Calvario, imagen que, aunque no existen documentos oficiales escritos que lo certifiquen, tanto la tradición popular, como los historiadores y escritores del pueblo, se la atribuyen al gran imaginero y escultor murciano Francisco Salzillo.

La imagen del Nazareno fue donada a Jávea el 15 de octubre de 1767, tallada en madera natural en el rostro, manos y pies, fue destruida en la desafortunada guerra Civil. Sin embargo, existe una mascarilla del rostro y un vaciado de la mano derecha realizados por el imaginero local Juan Devesa “El Santeret”, quien talló además una copia exacta de la imagen.

Posteriormente, la Cofradía encargó una nueva imagen al escultor valenciano José María Ponsoda Bravo, tallada en la posición de la primitiva, pero de mayor alzada. En la actualidad su semana de Fiesta en Jávea se celebra desde mediados de marzo con la bajada del Nazareno de su ermita del Calvario hasta la iglesia de San Bartolomé del pueblo donde permanece hasta el 3 de mayo en que en procesión entusiasta y popular vuelve a su ermita del Calvario.

En el II Centenario de la venida del Nazareno a Xàbia (1767-1967), el pleno del M.I. Ayuntamiento de Xàbia de fecha 02 de octubre de 1967, de la Corporación Municipal acuerda nombrar Alcalde Perpetuo de la Villa de Xàbia al DIVINO NAZARENO.

La fuerte devoción a Jesús Nazareno en Jávea, parte fundamentalmente, desde que en 1834 el cólera mórbido aparece en varios pueblos de la comarca alicantina. La epidemia se propaga por el interior: Elche, Monóvar, Alcoy y por la costa: Benidorm, Denia, Jávea, etc. En Alicante en 1854 fallecen 1.900 personas y varias más en toda la comarca. En Jávea se encomiendan a Jesús Nazareno y se vio libre del azote de esta mortal enfermedad. Por tanto, no es extraño que el pueblo de Jávea adore sin reservas y con una devoción especial a su Jesús Nazareno.

Desde el año 1767 en que fue donada su imagen por la duquesa de Medinaceli, que con motivo del alumbramiento de su primogénito ofreció a la Villa de Xàbia, en gracia a la comisión que fue a Madrid a darle el parabién por el nacimiento del ilustre vástago, el 15 de octubre de 1767 cumplió el ofrecimiento.

La imagen del Nazareno (antes de su restauración, tras su quema en la desafortunada guerra civil española), se cree que fue obra del famoso escultor murciano Francisco Salzillo. Llegó por mar desde Alicante. Y a pesar del terrible temporal que se desató, cuentan los marineros que lo transportaban, que cuando embarcaron al Nazareno cesó la tempestad.

En Xàbia, el Nazareno suscita pasiones de admiración y cada año se engalanan calles, plazas, pórticos, ventanales, etc., para adorar desde lo más profundo de su alma y su corazón a su divino Nazareno cada día, por lo que recurriré a la famosa frase del dramaturgo inglés del siglo XIX.

D.W.Jerrold: “La religión está en el corazón y no en las rodillas”.

La milenaria Xàbia se introduce por las rendijas del cielo hasta la misma gloria, por medio de su intermediario el Nazareno, que la protege desde hace más de 250 años desde la ermita del Calvario e intercede por ella ante el Padre celestial.

Tanto a la bajada de la ermita del Calvario hacia la Iglesia de San Bartolomé, como a la subida para su regreso a su capilla habitual, cada año, el 3 de mayo en procesión y en silencio, la expectación del pueblo de Xàbia es máxima para observar a los cofrades como, con un balanceo peculiar, bajan o suben al Nazareno, acoplado en el sitial de su plataforma para transportarlo con los varales apoyados sobre los hombros de los cofrades, mientras los feligreses y el público en general quedan extasiados con la mirada fija en su adorable Nazareno. Y le siguen entusiasmados con vítores y vivas emocionadas, además de portar una vela encendida como señal de iluminación a las oscuridades que afligen y apenan a su persona. Viven unos momentos rodeados de un halo de espiritualidad eterna.

Nada es comparable a la figura del Nazareno para los xabieros a la hora de venerarla y adorarla, sin discriminación de ninguna condición social o creencia. Recorre los hogares de Xàbia y permanece en ellos. Desde su ermita del Calvario vela en silencio todos los días, y cada año toma posesión de la Iglesia de San Bartolomé para avivar la fe de los corazones xabieros. Desde 1767 en que se instaló en ellos, ya nunca ha vuelto a salir.

El pueblo de Xàbia vive perennemente y con fe la creencia en su Nazareno, que le da fuerza y vigor para seguir caminando por la senda de la verdad y salvando los escollos y altibajos que le depara la vida cotidiana. Sin duda todos los xabieros son los mejores valedores de la figura del Nazareno. En los momentos difíciles acuden a Él para que los escuche, y en los rezos y rogativas, se encomiendan y le piden por sus penurias y necesidades, y posteriormente vuelven a Él para mostrarle su fervoroso agradecimiento. Están convencidos de que jamás les decepciona y siempre los escucha, y les presta ayuda y consuelo. Desde la intimidad, permanecen en comunión constante con su Nazareno. Realmente, es sorprendente la simbiosis de fe y confianza de los xabieros con su
Nazareno. Es camino y vuelta hacia la gloria.

Juan Legaz Palomares

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