OPINIÓN
Xàbia me invita a volver. ¿De dónde emana esa invitación? En el ajetreo que nos depara la vida cotidiana el clamor que acude a mi mente es preguntarme, ¿cuál es la luz de la estrella que me guiará hacia el cielo? Le pregunto a la gente, sobre todo a los javienses y, con una paciencia, casi divina, me responden con naturalidad que, si alguien te ama volverá a buscarte. Pero, en mi ensoñación de amor a mi querida Xàbia, soy yo quien la busca para volver a amarla cada vez más, no solo volver a amarla, por siempre y para siempre, sino que aquí me tienes dispuesto a amarte como la primera vez y, aunque esté distante, para ser feliz en tus recuerdos en cuerpo y alma.
En el trajín veraniego y en el gélido invierno, aquí me tienes Xàbia, dispuesto a adorarte. No vengo a pedirte nada, solo te ruego que dejes contemplarte, abrazarte, como siempre hago cuando regreso: colocarme frente a la Playa de la Grava, abrir los brazos y consolarme dándote un fuerte abrazo para que me abarquen con su hermosura los Cabos San Antonio y La Nao, que embellecen tu preciosísima Bahía y son historia de todas tus vicisitudes. Quedo rendido y postrado ante Ti, para sentir el placer de ser aceptado y, desde mi pobreza literaria, decirte simplemente: «te quiero».
Si no es mucho pedir, te pido que me aceptes como soy: viejo, torpe, rudo, quizá egoísta, un poco -o mucho- cabezón, también cansino y, tal vez, bastante cascarrabias, debido quizá a la senectud en la que nos volvemos los ancianos más pesados, pero por mucho que desvaríe, te amo, si tu me invitas a volver, volveré y soñare que vivo abrazado a tus bellezas.
Así, desde el corazón henchido y alimentado por tus bellos paisajes y tus playas cristalinas, te escribo:
Ahora ya estoy retirado
quizá, con la muerte cercana,
pero, aunque estoy jubilado
el bien me abre una ventana
vuestra gente me ha enseñado
que, amando siempre se gana.
en Xàbia quiero vivir
escribiendo una bella frase
en Xàbia quiero morir
abrazado por su gente y su paisaje.
Xàbia, acógeme en tu regazo,
cuando se acabe mi vida
con un sencillo epitafio:
«de Xàbia y de sus bellezas: Juan nunca se olvida».






