Un cachalote ha aparecido muerto en las rocas del Primer Montañar de Xàbia tras el episodio de temporal de la madrugada del jueves. Aunque las causas exactas de la muerte todavía están siendo investigadas, el animal presentaba una red de pesca enredada en la cola, una circunstancia que podría haber influido en su estado, aunque por el momento no existe confirmación oficial.
El avistamiento movilizó a varias embarcaciones que trataron de colaborar en las labores de seguimiento y remolque del cetáceo. «Ha sido muy complicado. Desde el mar, con la embarcación, intentamos ayudar, pero mover un animal así es extremadamente difícil», explicaba uno de los voluntarios presentes durante la actuación.
Más allá de las circunstancias concretas de este caso, la imagen del cachalote con restos de redes de pesca vuelve a evidenciar los peligros a los que se enfrentan los grandes cetáceos en el Mediterráneo. Redes abandonadas, residuos marinos, colisiones con embarcaciones y otras actividades humanas representan amenazas constantes para especies especialmente vulnerables.
El cachalote (Physeter macrocephalus) es el mayor depredador dentado del planeta. Capaz de realizar inmersiones de más de mil metros de profundidad y de recorrer cientos de kilómetros en busca de alimento, desempeña además un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas marinos.
Expertos recuerdan que incluso después de su muerte, estos gigantes del océano continúan contribuyendo a la vida marina, ya que sus restos sirven de alimento a numerosas especies durante años en los fondos marinos, por ello, era conveniente devolverlo al mar.









