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«Verano, calor y…»

Juan Legaz Palomares

Colaborador
27 de julio de 2026 - 14:27

OPINIÓN

Por favor, a pesar del tórrido calor de este verano horroroso, que no nos quiten la luz, el sol, la suave brisa marina de mi querida Xàbia. Seguro que saldremos adelante, a pesar de este desesperante y agobiante calor que
este verano azota a los xabieros, veraneantes y visitantes, pero por mucho calor que haga no desaparecerán las maravillosas bellezas de Xàbia que no dejaremos de amarlas. Así que, con el cerebro caliente y la materia gris
diluyéndose no dejaré jamás de inspirarme en su Bahía y en sus incomparables paisajes. ¡Adelante Xàbia! Aquí estoy dispuesto a seguir escribiendo sobre Ti, hasta la extenuación.

Cada cual tiene su forma de luchar contra el calor que nos agobia estos días. Unos, la mayoría, tiran del aire acondicionado. Tan cara está la luz que las facturas se hinchan como la barriga de un hipopótamo. ¡Cuidado!
Otros, los no pudientes que no tienen aire, tiran del paipái, ese abanico de cartón con el que se soplan un aire que les llega algo más fresco que el de la habitación donde viven. Otros van y vienen a la nevera bebiendo agua
fresca de la botella y, si la quieren aún más fría, le echan un cubito de hielo que la deja a tono.

Pero yo, murciano de pro, vencedor de miles de días de calor extremo, de aquellos tiempos en que no había aire acondicionado, monto mi cuenco, pico unos buenos tomates gordos y bien maduros, les agrego miga de pan
de varios días, agua pura de manantial, sin cloro, y chaca, machaca, le doy vueltas al cuenco hasta que se hace una masa fluida. Entonces la echo en una buena fuente y le añado su aceite de oliva virgen extra, su buena sal y un toque de vinagre. Y que no falten unos ajitos del terreno para darle ese pique tan agradable.

Todo lo cual se mete en el frigorífico, a seis grados de temperatura, y luego, al coleto, a sorbitos. Pero, si quiere uno más fresco todavía, le zampa unos cuantos cubitos de hielo y… ¡ancha es Castilla!

¡Ay, mi nevera, que no hace más que quejarse porque no le cierran la puerta en todo el día! Y, claro, con la puerta abierta no hay forma de que enfríe las cosas. Luego viene el ama de casa y, como siempre, ¡las broncas son para ella! ¡Qué calor más insoportable hace! No nos merecemos que este calor furioso y persistente trate de acabar con esta adorable Xàbias y con nosotros calentándonos el cuerpo hasta ponerlo a hervir. Y, por si fuera poco, nos pone al pie de los caballos cuando llega la factura de la eléctrica que, además de no entenderse, ¡viene más gorda que una vaca lechera!

Sueño con el día en que los japoneses echen ese satélite-cortina que, dicen, le va a quitar fuerza al sol y dará sombra a parte del mundo. Lo peor sería que se estropeara el invento y nos sometiera a una oscuridad absoluta, sin que maduren los pimientos, los melones ni los tomates.

Pero esos chiquitillos de los ojos rajadillos saben muy bien lo que hacen. Eso sí, el cohete en el que vaya la persiana que no lo lance Elon Musk, que le fallan más que un tiro con una escopeta de caña.

¡FELICIDADES XÀBIA!, y aguantaremos lo que venga con alegría, buen humor y una cervecita bien fresquita. Ah, y ¡Feliz gazpacho!

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Clasificado en: Sociedad, Calor, Juan Legaz, Verano
Deja un comentario
  1. MARÍA SALOMÉ RODRÍGUEZ PÉREZ dice:

    Pues en mi humilde opinión, Javea está perdiendo poco a poco esa esencia que la caracterizaba y la hacía tan especial y auténtica. La continua degradación urbanística que está sufriendo, ya se está notando en su paisaje, en sus rincones emblemáticos, en sus gentes……
    Es lo que tiene vivir exclusivamente del turismo, y haber abandonado por completo otras actividades que antaño daban sustento a los javienses.
    Como decía una conocida canción de los Bradmis:
    » Mañana, mañana, mañana, tal vez mañana…