Hace una semana y poco, del inicio de la tragedia de Valencia provocada por la DANA -lo que antes llamábamos gota fría- y a todos nos ha venido a la mente de inmediato, la imagen de la riada de 1957 de Valencia y por ende, la de L’Aiguà de Jávea, días antes en el mismo mes de octubre siniestro. No quiero caer en el error de la comparación, pues para empezar, la respuesta de las autoridades de aquella época ante el drama desolador, fue muy distinta a la que han recibido nuestros paisanos durante estas terribles jornadas.
Dice el Libro de Efemérides Parroquiales de San Bartolomé de Jávea -iniciado por Don José María Campos Galbis a finales de los años 40- que las aciagas lluvias en nuestro pueblo, aparecieron así, el día 2 de octubre de 1957:
«Día de penoso recuerdo para la generación actual que no olvidará nunca la catástrofe ocurrida con motivo de la lluvia que como verdadero diluvio hemos soportado durante treinta horas, pero con mayor intensidad en las siete u ocho últimas. El pluviómetro del Cabo de S. Antonio registró su cantidad máxima, que llega a los seiscientos litros por metro cuadrado, pero dicen los encargados que fue mucho más elevada esta cifra…».
En efecto, la cifra sobrepasó los 600 litros. Muchos organismos e instituciones sostienen que Jávea tiene el récord histórico de lluvia registrada con 871 litros por metro cuadrado en un solo día, el 2 de octubre de 1957 como reconoció Francisco Magallanes, jefe de la Unidad de Protección Civil de la Subdelegación del Gobierno de Alicante, en un simposio en 2002, para celebrar el Día Meteorológico Mundial. En dicho congreso se presentó también, el trabajo de los profesores de la Universidad de Alicante Antonio Rico y Jorge Olcina que plasmó la segunda cifra más alta, la de Oliva en 1987, 817 litros.
El sacerdote sigue detallando los estragos causados por la gota fría:
«…El agua arrolló cuanto encontró a su paso arrancando de cuajo árboles centenarios como algarrobos, almendros, olivos, higueras. Se han hundido algunas casas derribando puentes, cayéndose márgenes y dejando el término arrasado y los campos llenos de piedras se han perdido las cosechas de vino, aceite, maíz, sin contar las patatas, cacahuet, etc. El agua entraba adentro de las casas y cada una era una gotera».
Aún me recuerda una vecina con lágrimas en los ojos, los quejidos de una de las dos víctimas mortales de L’Aiguà del 57:
«Plovia sense parar, de repent cau la casa davant de mosatros, al ratet, es sentía una dona cridar a la seua filla, els crits van cessar a les poques hores, i amb ells, sabíem que la vida de esta dona també».
Acabadas las tormentas en la región, los xabieros y los valencianos, se pusieron en marcha para la reconstrucción. Los ayuntamientos hicieron esfuerzos titánicos como el de Jávea que logró en 1963, desviar el cauce del río que desembocaba al mar, junto al Pósito de Pescadores en el antiguo barrio de Triana y que actualmente ocupa la Avenida de Jaime I y se trasladó al inicio del Montañar, construyendo un nuevo puente.
En Valencia se activó el Plan Sur muy actual en todas las tertulias televisivas y radiofónicas de esta semana, en el que contribuyeron muchos españoles con la compra de sellos de Correos, para aportar su granito de arena. Esta obra consistía en aislar la ciudad con un cinturón, para que el Turia descansara y apareciese cuando quisiera en ese nuevo lecho, que ahora le ha protegido de la devastación total.
Lamentablemente, tampoco vamos a poder olvidar este 2024, que como en 1957, se ha llevado vidas, historias y sueños. Nuestros héroes han vuelto a ser, un ejército de voluntarios valencianos y de otras provincias y países, que han querido estar ahí junto a nosotros en este infame desastre…
José Font Caballero











Muy interesante artículo.
Very interesting article
Un artículo documentado y fiel a la realidad de los que fueron y de los que son. Muchas gracias por compartirlo.