Unos de los productos que no han pasado de moda han sido los sombreros y bolsos. De palma o de tela, los sombreros y los bolsos son siempre un complemento ideal, bien para combinar con el outfit o para proteger del sol en caso de los sombreros. Para su elaboración, sobre todo los de paja o palma, se requiere de artesanía y destreza.
Pero su auge no es actual, donde la gran mayoría son hechos con máquinas. Los sombreros vivieron su gran
época cuando eran manufacturados y Xàbia vivía de ello. Hoy sacamos a la luz la historia de dos antiguas fábricas de sombreros: la de Francisco Martínez y la de Antonio Fornés.
A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar.
Fábrica de sombreros de palma Francisco Martínez Signes
En plena Guerra Civil Española, en 1938, Francisco Martínez abría las puertas de su fábrica de sombreros de palma en el Carrer En Forn. El impulso por iniciar este negocio vino dado porque la mujer de Francisco era de Gata de Gorgos y de ahí, el arraigo de la industria autóctona de bolsos. Con los años, el negocio pasó a sus hijos, José Martínez conocido como 'Pepe, el Poblero' y su hermano haciendo crecer la fábrica.
Años más tarde, sobre 1942, la fábrica pasa a ubicarse a un local de la Placeta del Convent. Según iban ganando dinero, iban adquiriendo casitas de alrededor del local para ampliar el negocio hacia dentro llegando a tener locales en la calle Jesús Nazareno, los cuales fueron, posteriormente, su vivienda.
Esta fábrica confeccionaba todo tipo de artículos; capazos, sombreros, bolsos, pero lo más llamativo eran los sombreros mexicanos. Este producto se importaba de Brasil, «venían sombreros mal elaborados y tocaba rehacerlos, decorarlos y se vendían en toda España, Andalucía y varios países de Europa como Alemania», recuerda Mª Pilar Costa, mujer de Pepe Martínez.
Pasados los años, y pese a que sus gerentes emprendieron entre 1966 y 1979 otro negocio, el Supermercado Saladar, la fábrica seguía adelante. Y sobre 1979, la fábrica amplió la variedad de producto y pasó hacer también sombreros de tela y gorras. «También se hacían gorritos para niñas con las máquinas de trenzar», señala Costa.
Trabajaban más de una decena de personas, «y se dedicaban muchas horas, desde las 8 de la mañana hasta las 13 y por la tarde de 14 a 19 o 20 horas, según el volumen de trabajo o pedidos para entregar», reseña Pilar. Las mujeres solían coser a máquina, tanto en las normales como en la de cadeneta. Vicente Bañuls era el que se encargaba de la plancha. Los sombreros y bolsos estaban hechos con materiales naturales. La elaboración manual era costosa: primero se encolaban, luego recortaban. Había varias tallas, de varios modelos, como de ala ancha, y finalmente se adornaban.
Muchas otras trabajaban desde casa haciendo viseras que acoplaban a la gorra. También estaban las máquinas con moldes que se calentaban para darle forma al sombrero. Las primeras máquinas iban a leña, luego a gas.
Es en los años 80 cuando la fábrica pasa a ser propiedad sólo de Pepe 'El Poblero', pero al poco tiempo éste decide dedicarse a otro negocio, una carnicería en el local de la fábrica que tenía en la Placeta del Convent. Así pues deja la empresa a cargo de uno de los trabajadores, Antonio Marí, quien ubica el negocio en la Calle Virgen de los Ángeles -carretera de Dénia- y en el Molí de la Safranera -almacén que ya tenía la fábrica-. En este período su mayor punto de venta era en las poblaciones andaluzas de Pozoblanco y Dos Hermanas.
Finalmente, y ante la evolución del trabajo desde casa, una de las empresas pioneras de sombreros de palma cierra sus puertas a mediados de los años 80.
Fábrica Antonio Fornés
Las circunstancias de la vida llevó a Antonio Fornés a cambiar de negocio y abrir una fábrica de sombreros y bolsos de llata haciendo honor a la tradición del pueblo de sus antecesores, Gata de Gorgos. Su hija Adela Fornés nos cuenta como fueron los inicios de esta fábrica.
La fábrica abre sus puertas en la calle Calderón, 10, siendo un local familiar que durante años fue un horno, en el que trabajaba el propio Antonio. Pero era a principios de 1960 cuando por problemas de salud, Antonio decide cambiar de negocio y abrir una fábrica de elaboración de productos de zona: los sombreros y los bolsos que hacían en la población vecina de Gata de donde eran sus padres.
La fábrica hacía 'barxas', capazos pequeños, bolsos y sombreros, artículos que se vendían mayormente por Andalucía y otras ciudades de España.
La fabrica contaba con gran número de trabajadores, muchas de ellas mujeres que confeccionaban en este local aunque también hubo un tiempo que cosían en un local del Raval de la Mar. Por lo que la fábrica fue creciendo con los años ampliando así sus lugares de trabajo.
La fábrica funcionaba pero llegó una de las primeras crisis económicas. Era el año 1973 cuando Antonio Fornés tuvo que bajar persiana al no poder hacer frente.












