Este martes 21 de enero ha sido un día de celebración en Xàbia. Inés Abad Merino, vecina de la localidad, desde hace 40 años, ha cumplido nada menos que 100 años, y el acontecimiento ha sido conmemorado con una emotiva fiesta en el Centro de Día Santa María de Betania. Al evento asistieron la alcaldesa Rosa Cardona y la concejal de Tercera Edad, Raquel Violero, quienes le hicieron entrega de un ramo de flores y un diploma como reconocimiento por su longevidad y espíritu ejemplar.
La celebración estuvo marcada por la alegría y el cariño de sus seres queridos. Inés estuvo acompañada de sus compañeros del centro de día, además de su familia, incluyendo a su hija, yerno, nietos, biznietos, e incluso hay que señalar que tiene hasta un tataranieto.
Su vitalidad y entusiasmo no pasaron desapercibidos: Inés no paró de bailar durante toda la fiesta, demostrando que su pasión por la música y el baile sigue intacta, ya sea sola, con familiares o con el personal del centro.
Un siglo de historia y superación
Nacida en 1925 en un pequeño pueblo de Ciudad Real, Inés ha vivido un siglo de cambios, adaptándose con valentía a las dificultades y transformaciones de la sociedad. Vivió los duros años de la guerra y la posguerra, experiencias que dejaron huella en su memoria, ya que se quedó sin madre a los 9 años. Posteriormente, se trasladó a Sabadell, y en 1985, tras quedar enamorada de Xàbia durante las vacaciones que hacía para visitar a su hija, decidió mudarse definitivamente al municipio junto a su esposo tras su jubilación.
Inés es madre, abuela, bisabuela y tatarabuela. Tiene seis nietos, ocho bisnietos —el mayor de 21 años— y un tataranieto, formando una gran familia.
El secreto de una larga vida
Al preguntarle sobre su secreto para llegar a los 100 años con tanta energía y vitalidad, Inés responde con humildad: «Tener buen corazón y ayudar a todos». Su vida ha estado marcada por el servicio a los demás, siempre dispuesta a cuidar a quien lo necesitara y compartir lo que tenía. Su generosidad y bondad no solo la han definido en sus años, sino que también le han dado satisfacción personal, haciéndose sentir bien consigo misma.
Además de su carácter solidario, Inés atribuye su buena salud a mantenerse activa. A pesar de su edad, sigue practicando deporte, incluyendo hacer bicicleta a diario, lo que considera una de las claves de su vitalidad. Apasionada por los viajes, ha recorrido toda España.
La celebración de los 100 años de Inés Abad Merino es un ejemplo de vitalidad, un homenaje a una vida plena, llena de generosidad y alegría en la que se demuestra que la edad es solo un número.

















Bello reconocimiento gracias
Felicidades! A personas como ella, que hacen el mundo un poco más bonito, debemos darles todo el cariño
¡Muchas felicidades! Mi más cordial enhorabuena.