El exministro de la Presidencia en el primer gobierno de Felipe González, Javier Moscoso del Prado y Muñoz, ha fallecido este jueves a los 90 años en Xàbia. Su legado político y jurídico dejó una huella profunda en la historia reciente de España.
Nacido en Logroño el 7 de octubre de 1934, Moscoso estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza y Derecho Comparado en la Universidad de Estrasburgo. Inició su carrera profesional como abogado del Estado y fiscal en Navarra, antes de dar el salto a la política. En las elecciones de 1979 fue elegido diputado por la UCD, y en 1982 fundó el Partido de Acción Democrática, que más tarde se integraría en el PSOE. Ese mismo año, Felipe González lo nombró ministro de la Presidencia, cargo que ocupó hasta 1986.
Durante su mandato, Moscoso impulsó reformas clave en la administración pública, como la Ley de Incompatibilidades de altos cargos y la Ley de Contratos Administrativos. Sin embargo, es especialmente recordado por la creación de los ‘moscosos’, días de libre disposición para los empleados públicos. En 1983, firmó una instrucción que otorgaba a los funcionarios hasta seis días de permiso por asuntos particulares, como alternativa a una subida salarial en un contexto de restricciones presupuestarias. Esta medida, inicialmente pensada como una compensación temporal, se consolidó con el tiempo y se popularizó con su apellido.
Tras dejar el Ministerio de la Presidencia, Moscoso fue nombrado Fiscal General del Estado, cargo que desempeñó entre 1986 y 1990. En este periodo, destacó por su firmeza en la lucha contra el terrorismo y su apoyo a la ilegalización de Herri Batasuna.






