OPINIÓN
Estamos en el veranillo del membrillo. Ahora disfrutad de la calidez del sol sobre la cara en esas horas de la sobremesa que incita a la dormición. Es el momento propicio para disfrutar con una hamaca, en el riurau, de la calidez del sol sobre la cara. Quien lo ha vivido y lo ha sentido, lo sabe.
Aunque el calendario diga que el verano está llegando a su fin, el calor todavía puede darnos unos últimos días de tregua antes de la llegada definitiva del otoño que ha sido el 23 de septiembre. Es lo que popularmente conocemos como el veranillo del membrillo, un periodo de temperaturas más suaves o incluso calurosas que suele aparecer en torno a finales de septiembre y principios de octubre.
¿Qué es el veranillo del membrillo?
Pero, ¿por qué se llama así? La explicación está en el calendario agrícola tradicional. Esta época coincide con la maduración y recogida del membrillo, un fruto típico del final del verano y comienzos del otoño. De ahí que el nombre haya quedado ligado a esos días en los que el calor parece regresar justo cuando el otoño ya está a las puertas.
Pero no todos los años hay veranillo del membrillo. Se produce cuando hay una borrasca sobre el atlántico y un anticiclón en el interior de Europa. Esto se traduce en vientos del sur que provocan que las temperaturas suban.
El verano siempre se alarga hasta San Miguel
Una expresión que también está relacionada con otro dicho popular: «el verano siempre se alarga hasta San Miguel», cuya festividad se celebra el 29 de septiembre. Durante generaciones, agricultores y vecinos han utilizado esta fecha como referencia para hablar de ese último coletazo del verano antes de que las temperaturas comiencen a bajar de forma más constante.
No se trata de una estación ni de un fenómeno meteorológico con una duración fija. De hecho, no todos los años se produce de la misma manera. Puede haber jornadas cálidas a finales de septiembre, pero también años en los que el descenso de las temperaturas llega antes.
En Andalucía, y especialmente en Málaga, este cambio puede hacerse todavía más evidente. Septiembre puede dejar temperaturas propias del verano mientras las primeras señales del otoño comienzan a aparecer en el calendario.
Así que, mientras esperamos la llegada oficial del otoño, el refranero popular nos recuerda que el verano todavía puede guardarse un último as bajo la manga. Y si el calor se queda unos días más, ya tenemos nombre para esos días: el veranillo del membrillo.
En mi memoria queda el recuerdo de mi tío Manuel y mi padre haciendo la siesta bajo uno de los centenarios algarrobos del Roig. Y también queda al experiencia de ver a mi mujer haciendo el dulce del membrillo con que obsequiaba en Navidad a algunas de las profesoras de nuestros hijos que aun constituye motivo de recuerdo.






