OPINIÓN
Siempre que vengo a Jávea a su entrada la primera estampa que diviso es la cumbre del macizo del Montgó y, aunque parezca una montaña normal, sin embargo, tiene unos ancestros históricos que enloquecen y embelesan una vez que conoces algunas de sus características fundamentales y, que poco a poco te invitan a descubrir todos sus tesoros y todas sus peculiaridades.
Desde mi pequeña perspectiva literaria en la que no soy un genio ni experto, trataré de retratar una pequeña semblanza de esta roca milenaria: Lamento no haber coronado el mítico Montgó, porque ahora la vejez me impide hacerlo. Cosas de la nostalgia por errores que se cometen por desconocimiento, por vagancia o por comodidad…, qué sé yo.
El Montgó, esa mole imponente de piedra entre Denia y Jávea, se alza mirando directo al mar y ofrece unas vistas panorámicas que te recargan el espíritu, te oxigenan el cerebro y te inspiran por dentro para sentir el deseo
de coronarlo, aunque solo sea sentir la elevación del alma y poder aspirar tocar el cielo mucho más cerca.
Yo, tengo la fortuna de contemplar esta férrea roca desde Xàbia, prácticamente casi todo el año. Lo hago desde distintos puntos de mi querida Xàbia. Desde cualquiera de ellos lo admiro y siento un cosquilleo interior que me satisface y recauchuta todo el cuerpo. Pero, amigos, el Montgó no es una piedra inerte que está ahí inamovible, sino mucho más.
Es una roca viva para contemplarla y si se puede coronarla. Es un emblema fantástico para Dénia y para Xàbia. A mí, personalmente, me emociona mucho cuando puedo mirarlo desde cualquier punto -a pesar de la distancia- en el que puedo contemplar figura de la cara de una persona que, además, sigue ahí, durante años, soportando las inclemencias climáticas y continua con su mirada dulce, tierna y amable hacia Denia y hacia Xàbia sin pestañear para no perderse ni un detalle de sus múltiples bellezas. Y, además, para ser un vigía protector ante cualquier desastre o calamidad. Él, en el silencio pétreo, con los secretos que encierra en su interior escucha los lamentos -y también los halagos- de los dianenses y de los xabieros.
Debemos de resaltar la extraordinaria belleza de su Parque Natural que está protegido para poder conservar su maravillosa vegetación en sus estribaciones, ya que su altitud es de 752 metros sobre el nivel del mar. Según los estudios realizados su nombre proviene de la combinación del latín mon (montaña) y un elemento o sufijo íbero/valenciano antiguo (gó), cuyo significado se interpreta como “mote o montaña grande/alta”.
Estoy seguro que el Montgó encierra todavía muchos misterios que están por descubrir, lo que hará que esta mítica piedra nos siga produciendo interés, misterio, inquietud y, cómo no, sorpresas importantes a estas dos poblaciones -Denia y Xàbia- del mar Mediterráneo, al norte de Alicante, que seguirán siendo visitadas y admiradas por miles de visitantes y turistas que se regocijan con sus extraordinarias bellezas.
Finalmente, he aceptado la conformidad de que por mi senectud me resulta imposible coronar el Montgó, aunque albergo la esperanza de que cuando el Creador me llame a la morada celestial, desde el cielo reciba el impulso divino de que lo he coronado para siempre, eternamente. Así que, amigos, todo aquel que pueda y la salud se lo permita, que intente subir a la cima del Montgó, porque vivirá y sentirá un inmenso placer.
¡A coronarlo!







Dexa belonging to both Denia & Xabia