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Xàbia, en el foco del informe de Greenpeace: así amenaza el cambio climático a su litoral

Verónica Blasco

Periodista
01 de agosto de 2026 - 09:00

El litoral de Xàbia afronta una combinación de amenazas ambientales que van desde el aumento del riesgo de inundación en el Portitxol hasta el calentamiento del mar, la degradación de las praderas de posidonia y la presión humana sobre la costa. El informe Destrucción a Toda Costa 2026, elaborado por Greenpeace, incluye expresamente este enclave del municipio entre los puntos críticos afectados por el cambio climático.

El trabajo de la organización ecologista analiza cerca de 200 lugares especialmente vulnerables del litoral español y advierte de que la costa se encuentra en un momento crítico debido a la combinación de la emergencia climática, la urbanización y la pérdida de ecosistemas naturales.

Greenpeace sostiene que el actual modelo de protección basado en infraestructuras rígidas ha demostrado ser insuficiente frente a temporales cada vez más intensos y defiende un cambio hacia soluciones basadas en la naturaleza.

El calentamiento del mar ya deja señales en Xàbia

Uno de los aspectos que más directamente afecta al municipio es el cambio que está experimentando el ecosistema marino. El informe recuerda que, a principios de este año, se confirmó por primera vez en el Mediterráneo peninsular la presencia de la microalga Gambierdiscus australes en las costas de Dénia y Xàbia, un organismo productor de ciguatoxinas cuya aparición se relaciona con el aumento de la temperatura del mar.

Para Greenpeace, este hallazgo constituye un bioindicador de la denominada ‘tropicalización’ del Mediterráneo, un fenómeno que altera la cadena trófica y puede tener consecuencias tanto para la fauna marina como para la seguridad alimentaria. El informe añade que investigaciones del Instituto Español de Oceanografía y del Instituto de Ciencias del Mar también constatan un descenso en el tamaño medio y en la capacidad reproductiva de especies tan habituales como la sardina y el boquerón debido al calentamiento del agua, ya que los cambios en la temperatura del agua del mar alteran el ciclo del plancton, su principal fuente de alimento.

Portitxol, un enclave expuesto al avance del mar

En el caso concreto de Xàbia, el mapa elaborado por Greenpeace señala directamente al Portitxol por su mayor riesgo de inundación como consecuencia de la subida del nivel del mar y de los fenómenos meteorológicos más intensos.

Esta advertencia adquiere especial relevancia en un municipio cuya costa está formada por calas, acantilados, pequeñas playas y zonas urbanizadas muy próximas al agua.

La posidonia, un ecosistema cada vez más amenazado

La protección y conservación de las praderas de Posidonia oceanica ocupa otro de los capítulos destacados del informe y vincula especialmente a Xàbia. Estos fondos marinos constituyen un refugio para numerosas especies, contribuyen a mantener la transparencia del agua y ayudan a proteger las playas frente a la erosión.

Greenpeace señala que su degradación ha alcanzado un nivel crítico en el litoral mediterráneo, lo que ha motivado la aprobación este año de un Real Decreto específico que prohíbe el fondeo sobre estas praderas para evitar los daños provocados por las anclas de las embarcaciones de recreo.

Se trata de una problemática especialmente conocida en Xàbia, donde cada verano se producen denuncias por fondeos sobre fondos protegidos y donde el Ayuntamiento desarrolla campañas informativas y de sensibilización para fomentar un fondeo responsable, además de promover el uso de boyas y sistemas de fondeo compatibles con la conservación del fondo marino. Aun así, colectivos vecinales y ambientales continúan alertando de que estas prácticas siguen produciéndose en algunas calas del municipio.

Urbanismo y presión sobre el territorio

El informe también vuelve la mirada hacia la Marina Alta para alertar sobre la presión urbanística que continúa afectando al territorio. Como ejemplo cita el Plan de Actuación Integrada (PAI) de Llíber, un proyecto de 488 viviendas que ha generado una importante contestación ciudadana por su impacto sobre la Vall del Pop.

Asimismo, Greenpeace recuerda que el Tribunal Constitucional suspendió este año varios artículos de la Ley de Costas valenciana relacionados con el régimen de deslindes, en un contexto en el que la organización considera prioritario adaptar el litoral al avance del mar y reducir la exposición de viviendas e infraestructuras situadas en primera línea.

Microplásticos y redes fantasma

El informe incorpora además otro problema creciente para el litoral alicantino: la presencia de las denominadas ‘redes fantasma’, artes de pesca abandonadas o perdidas que continúan atrapando fauna marina y contribuyen a la generación de microplásticos.

Según Greenpeace, un estudio científico publicado este año identifica los fondos marinos de Alicante entre las zonas afectadas por este fenómeno, que favorece la acumulación de partículas plásticas en los sedimentos y su incorporación a la cadena alimentaria a través de peces y crustáceos.

Un cambio de modelo para el litoral

Más allá de los casos concretos, el informe plantea una reflexión sobre el futuro de la costa mediterránea. Greenpeace sostiene que las inversiones destinadas cada año a reparar paseos marítimos o regenerar playas con aportes artificiales de arena no solucionan el problema de fondo y apuesta por recuperar dunas, humedales, praderas de posidonia y otros ecosistemas naturales como principal herramienta de adaptación al cambio climático.

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