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‘Un año horrible e inusual’ por Juan Legaz Palomares

31 de diciembre de 2020 - 00:29

Este año 2020 que acaba ha supuesto una infecta pesadilla que el mundo entero desea fervientemente que se esfume, se volatilice y desaparezca como el humo en el aire. Pedimos que sea un nostálgico recuerdo (aunque triste y doloroso) que se borre de nuestra mente y de nuestros corazones esta fatídica pandemia y vuelva a resurgir la alegría y la animosidad de toda la Humanidad. Esta malévola pesadilla pandémica ha irrumpido e impactado violentamente en el quehacer y en el vivir cotidianos. Ha trastornado y transformado la normalidad y las costumbres de amables saludos, cariñosos abrazos y besos rompiendo en pedazos los encuentros sentimentales.

Se ha creado la disyuntiva de una encrucijada de unas perspectivas difíciles de asimilar y dudosas de solucionar. Son varios los senderos o caminos que se pueden elegir para indagar con certeza cuál es el camino idóneo que nos
retornará a la normalidad que vivíamos.

Se han rotos los esquemas y estamos abocados a construir nuevos caminos que despiertan la ilusión, la familiaridad y las reuniones amistosas, que nos ha robado este desangelado virus que no sabemos cómo quitárnoslo de encima. Nuestra mente, nuestro corazón y nuestros sentimientos están desorientados. No saben bien hacia dónde dirigirse y, tampoco es que las informaciones que recibimos sean demasiado alentadoras.

¿Adónde acudimos? ¿Cuál es la solución? ¿Qué le vamos a pedir al Año Nuevo 2021? Respuesta problemática, pero, también bastante fácil de comprender: “Aparta del mundo este maléfico virus”.

La desastrosa pandemia se ha cargado de un plumazo las campanadas ilusionantes y esperanzadoras de la despedida de un año y la llegado de otro. La euforia de la muchedumbre saltando de alegría para festejar la llegada del Nuevo
Año, acompañada de abrazos, risas, descorche de botellas y esas desbordantes imágenes de fraternidad y unión mundial.

No hay ni un solo rincón del mundo adonde no se celebrara la despedida del Año y la llegada del Nuevo. Durante muchos años este antecedente era desconocido e imprevisto por culpa de una desgracia aterradora que ha encogido los corazones y aconseja proescindir de una fiesta mundial y plena de deseos y felicitaciones esperanzadoras.

Pero, amigos, no hay que desmayar ni desesperarse. La fe en el futuro reavivará la luz en nuestro espíritu y reforzará el amor y renacerá la esperanza y el ánimo ilusionante.

¡Arriba las ilusiones! Nunca estuvimos solos. Siempre estuvimos bendecidos. Los que cayeron tensaron el arco de Dios y son flores para adornar su próxima llegada. La vida volverá a abrirse paso. El cariño, la ternura, la solidaridad, la resistencia, el amor y la esperanza renacerán de nuevo. Esta pandemia morirá y vendrá un tiempo nuevo de maravillas y milagros, porque Dios nos mira con su amor y se complace.

El camino de este año 2020 ha sido fatal, abrupto, escabroso, pero siempre hay una grieta o una rendija en la que está Dios que escucha y ayuda.

¡Ánimo! ¡Feliz Año Nuevo 2021!

Juan Legaz Palomares.

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