En la comarca de la Marina Alta, la agricultura ha sido, durante siglos, una de las principales fuentes de sustento para sus habitantes. Sin embargo, en los últimos tiempos, esta tradición ha ido perdiendo fuerza, especialmente entre los más jóvenes. Las duras condiciones del campo, la falta de apoyos institucionales y la baja rentabilidad han alejado a las nuevas generaciones de la tierra que alimentó a sus antepasados.
Sin embargo, en medio de este panorama, hay quienes han decidido mirar atrás y apostar por la recuperación de las raíces agrícolas de la comarca. Este es el caso de Vicent Noguera, un joven de Pedreguer, ahora residente en Xàbia desde hace 10 años, que decidió cambiar el rumbo de su vida para preservar la esencia del campo.
Vicent trabajaba en el sector forestal hasta que la pandemia de COVID-19 cambió su perspectiva sobre el mundo y su propio futuro. El confinamiento forzó una pausa, un tiempo de reflexión, que lo llevó a replantearse su relación con el trabajo y la vida en general. Así que tomó una difícil y arriesgada decisión: dejó su empleo y se lanzó a la recuperación de la historia agrícola en unos terrenos familiares.
El punto de partida de esta aventura fue la rehabilitación de un antiguo riurau, una construcción tradicional que se utilizaba para secar uvas para hacer pasas, una actividad emblemática en la Marina Alta hasta mediados del siglo XX. Situado en la Seniola, el riurau estaba en estado de abandono, pero Vicent decidió restaurarlo y transformarlo en una vivienda turística, devolviéndole la vida y conservando su valor histórico. Esta edificación es más que un lugar de alojamiento; es un símbolo del pasado agrícola de la zona que, en manos de Vicent, ha cobrado una nueva función en el presente.
Pero su proyecto no termina ahí, Vicent se centra también en los terrenos estériles que rodeaban la parcela. Donde antes solo había tierra sin cultivar, ahora hay hortalizas y frutales que vuelven a llenar el paisaje de colores y vida.
Recuperar estos terrenos no fue una tarea fácil, ya que la tierra, tras años de abandono, necesitaba cuidados intensivos, pero con paciencia y dedicación, Vicent comenzó a arar, sembrar y cosechar con el objetivo de rescatar una forma de vida que está en riesgo de desaparecer.
El riurau no solo ha recuperado su función como espacio productivo, sino que ha evolucionado en un lugar polivalente, donde la venta directa del huerto a la cocina se convierte en una experiencia para los visitantes. Cada sábado a partir del 5 de octubre, de 9:00 a 14:00 horas, se instala un mercado ambulante en el riurau, en calle Medina del Campo 1, donde se venden frutas, verduras, harina de Jesús Pobre y productos tradicionales como el tomate seco.
Con la apertura de las puertas del riurau no solo se ofrecen productos frescos, sino también la oportunidad de explorar un espacio cargado de historia y tradición.
A pesar de la falta de apoyos, el esfuerzo físico y las dificultades económicas que supone la agricultura, Vicent sigue adelante con este camino para reconectar con la historia de la comarca y hacer un homenaje a las generaciones anteriores que vivieron del campo.
Agricultura y turismo activo
Pero este proyecto no se detiene en la agricultura, sino que también une cultura y naturaleza, apostando por el turismo activo. El riurau acoge también talleres de oficios casi olvidados, como el de la llata (esparto), la cerámica, la enea (boga o bova). Además, se ofrecen rutas y actividades medioambientales de la mano de María Roselló, de Endèmica Natura, quien guía a los participantes en el descubrimiento del entorno natural y de los valores ecológicos de la zona.
El Regreso de l’Escaldà
Por otra parte, y dentro de este proyecto destaca también la creación y construcción de un horno tradicional de escaldar pansa (pasas). Este proceso, que durante generaciones fue una de las actividades más importantes de la zona, había caído en el olvido. El abuelo de Vicent destruyó el horno original. Sin embargo, en 2022, impulsado por su pasión por la historia agrícola, Vicent decidió devolverle al riurau su esencia, reconstruyendo el horno y organizando, al final del verano, la tradicional escaldà.
El primer año, este evento se realizó a puertas cerradas, pero en 2024 se abrió al público, permitiendo a los asistentes descubrir y participar en este proceso ancestral. Junto a la escaldà, también se organizó un taller de elaboración de cañizos, una herramienta fundamental en la producción de pasas. Este evento no solo fue una celebración de las tradiciones locales, sino un paso más en la misión de Vicent de revitalizar la historia agrícola de la Marina Alta.
El proyecto de Vicent en la Marina Alta, junto al de María, es un claro ejemplo de cómo la recuperación de las tradiciones agrícolas puede ser una salida frente a la industrialización y la globalización. El proyecto no es solo una apuesta por la agricultura; es una apuesta por la cultura, la historia y el futuro de una población o de una comarca.
La recuperación de la agricultura tradicional pone sobre la mesa, el pensar en el futuro de la agricultura en la Marina Alta.
















Muchas felicidades por este emprendimiento, que no debió de ser nada fácil en sus inicios. Espero tener la oportunidad de visitarlo y comprar verduras frescas y sanas. Muchas suerte.
Molt bona gent i molta força per a continuar.
Calen més Vicents i Maries
Quisiera saber la dirección del riurau para ir a comprar???
Medina del Campo, 1 (lo pone en el texto)
Well done. I would like to know the address please. Thank you.
Extraordinaire. Merci à ces « Jeunes » qui nous font redécouvrir la vie rurale et les bons produits issus de la terre comme avant même si tout, bien évidement, tient à un lourd labeur. J’habite Jávea depuis un an et je vais me faire un plaisir de venir vous visiter. Patricia
A mi también me importa, iré a comprar el próximo año.