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‘Pez derribado’, por Juan Legaz Palomares

11 de agosto de 2021 - 09:41

Acaba de despuntar el sol por el Cabo de San Antonio y, en mi querida Playa de la Grava, de la maravillosa Bahía de Xàbia entristecía y enmudecía al comprobar que, incompresiblemente la barbarie había derribado el símbolo de la imagen del pez que permanecía erguido en una roca frente a la llamada “Casa del Cable” (cuya historia está íntimamente ligada a la memorable historia de la Muy Ilustre Villa de Xàbia).

Sorpresa, indignación e impotencia, son las palabras que a la mayoría de las personas de bien (xabieros, o no) le vienen a la mente, porque no encuentran una explicación lógica a esta atrocidad, ya que esta imagen inofensiva representa, un sentido simbólico de respeto que deberíamos tener a la mar y a sus habitantes, los peces, aparte de la gran riqueza nutritiva y recreativa que nos aportan.

¡Qué templado y orgulloso se sentía él, erguido mirando a la preciosa Bahía javiense! ¡Qué pena! ¿Por qué había que tumbarlo? De madrugada, con nocturnidad y alevosía, lo han privado de la emoción e ilusión placentera con la que oteaba la hermosa Bahía de Xàbia tumbándolo y rompiéndole la sonrisa.

Es de sentido común, que si no respetamos aquello que representan los símbolos, caminamos hacia una sociedad caótica, ruinosa y a la deriva.

Sí, sí, ya sé que me van a decir, que eso es una minoría, y que la mayoría no somos así. Pero, también es cierto, que las acciones agresivas, violentas y destructivas se deben corregir en breve y con rigor para que cunda el ejemplo de que no aumente la permisividad a la barbaridad. Corrijamos los desmadres. Porque si adoptamos la complacencia por tratarse de una acción de menor importancia, en cuanto al daño ocasionado se refiere, estaremos dando alas a que se cometan actos de mayor envergadura y, por tanto, de consecuencias mucho más lesivas y destructoras.

Quiero insistir en que la educación es una asignatura de obligado cumplimiento, independientemente de que, libremente cada uno piense como desee, pero sin olvidar que el respeto a los demás debe ser intocable.

Aunque es un hecho menor, en cuanto a la acción cometida, debemos de condenarlo y reprochar a su autor o autores la tropelía cometida. Solo me queda, una vez más, alabar a mi querida Playa de la Grava, y nadie ni nada van a impedir mi amor por ella. Sin embargo, me duele en el alma cualquier acción, por simple que sea, que atente contra su encanto y hermosura, así como con la inmensa belleza de Xàbia.

¡VIXCA XÀBIA! ¡VIXCA LA PLAYA DE LA GRAVA!

3 Comentarios
  1. Carlota dice:

    El símbolo claro del deterioro terrible de Xàbia.
    No se respeta nada, las hordas de energúmenos borrachos proliferan con la inestimable condescendencia de nuestro ayuntamiento.
    Hay que actuar o nos vamos hacia una situación como Magalluf, Gandía y tantos pueblos de costa en donde el lumpen y los descerebrados campan a sus anchas.
    Eso sí, muy orgullosos de que los peluquines se retraten en nuestra ciudad. Que pena, Señor.

    • Erika dice:

      Totalmente de acuerdo contigo. Da asco ver cómo dejan la costa, sean playas o rocas, el campo e incluso las calles. Basura, basura y más basura por todas partes. Un porcentaje muy alto es culpa, como dices, de esos energúmenos borrachos, pero también hay otro porcentaje de gentuza que tira todo al suelo, aunque tengan una papelera o un contenedor a cinco metros de distancia. Y lo digo con un ejemplo que me sucedió personalmente: una señora, ya mayorcita, iba fumando mientras pasaba el puente del canal de la Fontana. Nada que objetar, yo también iba fumando detrás de ella (yo llevo un cenicerito portátil en mi bolso). Pero me paré, a ver qué hacía con la colilla y al ver que la iba a tirar al suelo le dije que había una papelera unos metros más adelante. Su contestación: «No voy a ir hasta ahí, qué estupidez». Tiro, por supuesto, la colilla al suelo y ni se molestó en apagarla. La apagué yo, claro, y le dije lo que pensaba de ella. Si eso lo hace una ¿señora? de unos 50 años, ¿qué no harán los jóvenes que no han recibido en sus casas, según parece, ninguna educación básica de respeto, de higiene, ni de civilización?

  2. Pau dice:

    El arte es muy subjetivo depende de la visita de quien lo mira, actos de vandalismo por otro lado, que siempre son condenables en cualquier circunstancia.

    Pero.

    Si, aquí en Denia en la rotonda de Puerto Deportivo también tenemos un armatoste de hierro oxidado con forma de pez, cual el Ayuntamiento ha decidido plantar ahí por sus santos bémoles, sin considerar en absoluto como ya es costumbre, la opinión de todos los de más.

    Consideración de arte a parte, rompiendo con su silueta unas vistas casi perfectas y infinitas a las Rotas y el Cabo de San Antonio.

    En recuerdo de la conciencia que hay que tener con protección de los mares y océanos, dicen.

    Los mares y océanos se protegen con hechos y acciones concretas de protección y preservación, no plantando monumentos de hierro oxidado en sus orillas por muy atractivas y resultonas que puedan parecer a ojo de uno.


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