Ni cielo nublado, ni posibilidad de alguna gota, ni despertador a horas poco compatibles con las vacaciones. Conseguir un buen sitio en la playa parece no admitir excusas. Una curiosa estampa sorprendía este viernes a primera hora en la playa de la Grava de Xàbia. Antes incluso de las 7:00 de la mañana, cuando buena parte del municipio todavía despertaba, varias hamacas, una sombrilla y hasta una pelota ya estaban instaladas sobre los cantos rodados.
Todo preparado para una jornada junto al Mediterráneo. Solo faltaban los bañistas. La escena bien podría hacer pensar en una versión playera de aquello de «quien se fue a Sevilla perdió su silla»: dejarlo todo preparado y regresar más tarde con la tranquilidad de tener asegurado un pequeño espacio frente al mar. Pero existe otra explicación bastante menos competitiva: ¿Reserva de sitio o retirada precipitada?
La lluvia registrada durante la jornada anterior abre una segunda posibilidad: que sus propietarios decidieran marcharse y dejar parte de los enseres en la playa para recuperarlos o volver a utilizarlos al día siguiente. Y ahí está precisamente el misterio.
No sabemos si las hamacas llegaron de madrugada o si nunca llegaron a marcharse. Lo único seguro es lo que mostraba la playa de la Grava antes de las siete de esta mañana: cuatro tumbonas, una sombrilla y una pelota perfectamente preparadas mientras sus propietarios no estaban a la vista. Y todo ello en una jornada que ha amanecido con el cielo algo cubierto.






