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Los trabajadores del campo, los verdaderos afectados por el coronavirus

29 de febrero de 2020 - 01:23

No, el coronavirus no ha llegado a la Marina Alta, aunque sí muchos de los síntomas que la histeria ha generado. Un gran número de personas y medios de comunicación parece que están deseando vivir la experiencia, algunos para darle emoción a su rutina y otros para lucrarse con los clicks sencillos. No obstante, hay gente que de verdad está padeciendo ya esta alarma artificial.

Estas personas no tienen coronavirus, insisto, pero su trabajo se ha visto afectado por culpa de los alarmistas, tanto que hasta su salud se ve comprometida. Estos son los trabajadores del campo.

Los más asustadizos de cada ciudad y pueblo han corrido en masa para hacerse con el último complemento para lucir a la moda: la mascarilla. Mascarilla de papel o de carbón activo, da igual el modelo si se puede ir a la última y evitar un catarro. Porque poco más van a conseguir con este tipo de protección. Si pretenden librarse del coronavirus, cuya tasa de mortalidad es menor que la mayoría de gripes como no se cansa de repetir la OMS, no es lo que les va a salvar.

La falta de mascarillas tiene peores consecuencias que el coronavirus

Ahora bien, lo que sí han logrado con esa fiebre propia de las rebajas es que la gente que realmente requiere estas mascarillas no dispongan de ellas. Y hablamos de las mascarillas de papel y mascarillas con filtros, las cuales necesitan los profesionales de varios sectores, como es el campo.

En las empresas de distribución de material agrícola de la Marina Alta las existencias de estas mascarillas son cada vez más escasas. Hablamos para preguntar por las mascarillas con Jaime Mut, S.L., empresa dedicada a suministros agrícolas y tratamientos fitosanitarios, la cual nos cuenta que solo les queda una y no saben cuándo volverán a recibir más.

Desde Suministros Agrícolas Francisco Sanfélix, encargada de distribuir a tiendas de toda la Comunitat Valenciana, declaran a este diario que es un problema generalizado con este tipo de locales de venta. Las mascarillas, que insisten que no sirven como protección frente a virus, están dejando de estar disponibles en las tiendas. El fabricante, una empresa de Barcelona que no ha querido hacer declaraciones, les ha comunicado que hasta dentro de 15 o 20 días no dispondrán de más para poder llevarlas a los establecimientos.

Y cuando indagamos en para qué se necesita este mecanismo de protección en el campo, vemos que la situación sí es realmente alarmante, más que cualquier coronavirus que no se cansan los entrevistados en señalar como culpable de la situación. Un trabajador no puede trabajar sin mascarilla en ciertas labores. En primer lugar, porque se arriesga a una sanción, y en segundo lugar, y mucho más importante, porque pondría en riesgo su vida.

Muy protegidos en la ciudad, pero desprotegidos en el campo

Ocurre con las mascarillas básicas de papel que protegen frente a polvo a aquellos que trabajan con tractores, pero también con aquellos que llevan a cabo los tratamientos fitosanitarios. “Estamos obligados al uso de estos elementos de protección en cada momento. Si no usamos mascarilla nos jugamos la vida”, nos cuenta José Félix Turpin, gerente de Seyma Endoterapia Vegetal, empresa de Dénia que se dedica a servicios de jardinería integrales y aplicaciones fitosanitarias.

“Nosotros, por suerte, solemos ser muy previsores y disponemos de varias cajas de material, porque lo utilizamos cada día de trabajo”, señala Turpin, el cual asume que si se quedaran sin mascarillas tendrían que paralizar por completo las jornadas hasta disponer de más.

Es con esto con lo que se encuentran aquellas personas que las necesitan para trabajar. Tienen que cancelar su jornada, perder esas ganancias o, por el contrario, pagar un alto precio económico, porque está obligado su uso bajo sanción, y de salud, pues es altamente peligroso llevar a cabo ciertas labores sin ellas, como el uso de pesticidas.

Las verdaderas enfermedades que conlleva la moda del coronavirus

Y es que, además del caso más extremo en el que puede conllevar a la muerte, las intoxicaciones agudas provocan síntomas graves en poco tiempo o, a largo plazo, crónicas. Los plaguicidas pueden encontrarse suspendidos en la atmósfera en forma de pequeñas partículas (polvo, niebla…, etc.), pudiendo llegar a los pulmones junto con el aire que respiran los trabajadores, según nos advierten desde Grupo ESOC, empresa dedicada a la formación en riesgos laborales.

Hablamos con Merche Mira, del departamento técnico de ESOC, la cual nos cuenta que el manejo de estos productos químicos, con los que trabajan a diario personas como José Félix Turpin, sin el uso de las mascarillas que ahora escasean puede generar enfermedades graves de intoxicación pulmonar, problemas asmáticos e incluso cáncer de pulmón.

Por ello, para protegerse del peligro de inhalación de polvos o vapores desprendidos durante la manipulación y aplicación de los productos, lo cual tiene una tasa de mortalidad mucho mayor que el coronavirus, se debe utilizar siempre mascarilla de protección.

Dejemos respirar al campo

Como comprobamos de primera mano a través de la experiencia de estos profesionales consultados, estamos poniendo el foco en un peligro menor para provocar uno mayor. La pequeña lupa que puede originar un enorme incendio. Si de verdad queremos seguir con una sociedad sana debemos volver a abrir las puertas a la sensatez y dejarnos de alarmas. Sin duda, esto salvaría más vidas que adquirir una simple mascarilla de papel.

Dejemos faenar a los trabajadores y trabajadoras del campo.

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