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«Las cuentas cuadran, pero la ciudad espera»

Podemos Jávea

03 de agosto de 2026 - 13:13

OPINIÓN

La liquidación del presupuesto de 2025 demuestra que el problema de Xàbia no es la falta de recursos, sino la capacidad para transformarlos en mejores servicios e infraestructuras para la ciudadanía.

Casi 60 millones de euros esperando a convertirse en mejoras para el pueblo

Cada año, cuando se presenta la liquidación del presupuesto municipal, es habitual que la atención se centre en dos conceptos: el superávit y el remanente de tesorería. Si ambos son elevados, la conclusión inmediata suele ser que las cuentas del Ayuntamiento gozan de buena salud. Y, efectivamente, la liquidación de 2025 confirma que el Ayuntamiento de Xàbia mantiene una posición financiera sólida, con capacidad para atender sus obligaciones y con unos recursos económicos que muchos municipios desearían tener.

Sin embargo, esa es solo una parte de la realidad. ¿Por qué una buena situación financiera no significa
necesariamente una buena gestión?

Las cuentas públicas no deben analizarse únicamente desde la perspectiva financiera. Un Ayuntamiento no es una empresa privada cuyo objetivo sea maximizar beneficios o acumular recursos. Su finalidad es muy distinta: convertir los impuestos de los vecinos en servicios públicos de calidad, mantener los espacios públicos, ejecutar inversiones, mejorar las infraestructuras y responder a las necesidades de la ciudadanía.

Por ello, un superávit elevado puede interpretarse como una buena noticia desde el punto de vista de la estabilidad financiera, pero no necesariamente desde el punto de vista de la gestión municipal. La pregunta que debemos hacernos no es solo cuánto dinero ha quedado sin gastar, sino por qué ha quedado sin gastar y qué actuaciones previstas dejaron de ejecutarse.

Lo que dicen los datos

El dato más significativo aparece en el capítulo de inversiones. El presupuesto definitivo destinado a inversiones superaba los 18,5 millones de euros, mientras lo realmente realizado en el ejercicio apenas superaba los 3,5 millones, lo que representa una ejecución del 19,2%. Dicho de otra manera, cuatro de cada cinco euros previstos para inversiones no llegaron a realizarse.

Este dato, por sí solo, invita a la reflexión. Siendo, además, que es una tendencia repetida año tras año. Cuando el partido que lidera el Ayuntamiento lanza un programa de gobierno, realiza un compromiso democrático con el municipio. Cuando la alcaldesa firma un compromiso de transparencia y calidad sobre las cuentas públicas está poniendo su prestigio y responsabilidad en la gestión de esas cuentas (que al fin y al cabo son nuestros dineros).

¿Qué supone incumplir ese programa o el compromiso firmado de la alcaldesa ante la ciudadanía?

Cuando el Pleno aprueba un presupuesto no está elaborando un mero documento contable. Está definiendo un rumbo hacia donde quiere avanzar el municipio, y también asumiendo un compromiso con la ciudadanía. Cada inversión prevista responde a una necesidad detectada: mejorar una calle, renovar una instalación deportiva, ampliar un servicio, rehabilitar un edificio o construir una nueva infraestructura o, lo que se echa de menos, una partida sustanciosa para construir vivienda pública. Si esas inversiones no llegan a ejecutarse, el problema deja de ser contable para convertirse en un problema de gestión, en la pérdida de calidad de vida y en el deterioro del municipio; además de la pérdida de oportunidad y confianza por parte de la población en los gestores de lo público.

Comparativa entre 2024 y 2025

La siguiente tabla muestra (en algunos conceptos muy significativos) que la tendencia perniciosa en la
ejecución presupuestaria se está consolidando como un hecho inmutable:

Concepto20242025Comentario
Presupuesto inicial39,3 M€46,9 M€7,6 millones más para mejorar el municipio.
Superávit3,0 M€5,4 M€Se sigue ahorrando en vez de gestionando.
Inversiones (%)29,5 %19,2 %Empeora en más de 10 puntos porcentuales.
Créditos no invertidos16,45 M€14,98 M€Año tras año no se invierte en mejorar la situación patrimonial.
Pendiente de cobro4,45 M€4,9 M€Ligero aumento.
Deudas de dudoso cobro8,8 M€9,7 M€Aumenta en casi un millón de euros; el nivel mantenido resulta preocupante.
Remanentes para gastos generales53,6 M€59,3 M€Sigue creciendo: se acumula capacidad financiera sin trasladarse a inversiones.
Ejecución del presupuesto de gastos (%)61,45 %63,5 %Persisten importantes diferencias entre lo presupuestado y lo ejecutado.
Recaudación (%)60,9 %64,55 %Mejora ligeramente.

Estos indicadores muestran que las tendencias se mantienen (y siguen en esa dirección más o menos desde
2014); es decir, se mantiene la incapacidad de gestionar los créditos disponibles para transformarlos en
servicios de calidad y mejorar el patrimonio municipal.

Tener dinero no significa prestar mejores servicios

Es razonable que un Ayuntamiento disponga de reservas para afrontar imprevistos o garantizar su estabilidad económica. Lo preocupante es que, cuando año tras año se repiten importantes superávits y al mismo tiempo se mantiene una baja ejecución de las inversiones, la explicación ya no puede buscarse únicamente en la prudencia financiera. Es legítimo preguntarse si existen problemas de planificación, de contratación o de capacidad administrativa que estén dificultando la ejecución de los proyectos previstos, o lo que es más grave, de incapacidad de gestión.

¿Por qué ocurre?

Las causas pueden ser diversas: retrasos en la redacción de proyectos, dificultades en los procedimientos
de contratación, falta de medios técnicos o una planificación excesivamente ambiciosa para la capacidad
real de gestión del Ayuntamiento; pero también se puede deber a la incapacidad de las autoridades para
liderar la gestión que necesita nuestro municipio.

Realmente no lo sabemos, por ello es necesaria la transparencia que la alcaldesa prometió antes de las
elecciones.

Sea cual sea la explicación, el resultado es el mismo: una parte importante del presupuesto aprobado por
el Pleno no llega a convertirse en actuaciones que mejoren la vida cotidiana de los vecinos ni el
patrimonio municipal.

No se trata de gastar por gastar. Se trata de ejecutar aquello que el propio Ayuntamiento considera
prioritario cuando aprueba sus presupuestos.

¿Qué debería hacerse?

La solución no pasa por aumentar la presión fiscal ni por incrementar el presupuesto. Los recursos ya existen. Lo que parece necesario es mejorar la capacidad de ejecución mediante una planificación más realista, una programación plurianual de las inversiones, el refuerzo de los servicios técnicos y de contratación cuando sea necesario, el seguimiento periódico del grado de ejecución del presupuesto y una priorización más rigurosa de aquellas actuaciones que realmente puedan ejecutarse durante el ejercicio. Y todo ello con una información y transparencia de lo que se está realizando, de los problemas de gestión que aparecen y de las reprogramaciones necesarias de las actuaciones previstas.

Podemos propuso (antes de las pasadas elecciones municipales) un pacto entre los partidos de gobierno del municipio para:

  • Programar únicamente inversiones con proyectos redactados.
  • Reforzar los servicios de contratación y gestión técnica.
  • Definir indicadores de ejecución (no solo los financieros).
  • Publicar periódicamente el grado de ejecución de cada proyecto o actuación.
  • Priorizar inversiones ejecutables frente a anuncios difíciles de materializar.
  • Evaluar públicamente las causas de cada inversión no ejecutada.
  • Replanificar las actuaciones.

Este compromiso lo firmo nuestra actual alcaldesa; y ya lleva más de 3 años incumpliéndolo. ¿Cómo la vamos a creer cuando presente su nuevo programa electoral en unos meses? ¿Están recibiendo los vecinos de Xàbia todos los servicios, inversiones y mejoras que podrían disfrutar con los recursos de los que ya dispone su Ayuntamiento?
¿Qué preferiría cualquier vecino: que el Ayuntamiento termine el año con millones de euros sin gastar o que esos millones se conviertan en mejores calles, instalaciones deportivas, ¿parques, cultura, limpieza o vivienda?

Conclusión

La liquidación del presupuesto de 2025 deja una conclusión clara. Xàbia dispone de recursos suficientes para seguir mejorando el municipio. Ese no parece ser el problema. El verdadero reto consiste en transformar esa fortaleza financiera en resultados visibles para la ciudadanía: mejores calles, mejores instalaciones, más vivienda asequible, mejores servicios y proyectos ejecutados en tiempo y forma, ciudadanía feliz.

Porque el éxito de un Ayuntamiento no se mide por el dinero que conserva en sus cuentas bancarias, sino por el bienestar que es capaz de generar con los recursos que administra en nombre de todos.

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