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La ‘Xarxa agrícola’ analiza sus consecuencias ante la situación de crisis sanitaria

03 de abril de 2020 - 13:49

La situación de emergencia sanitaria que estamos atravesando ha abocado los diferentes gobiernos a paralizar la mayor parte de la actividad productiva, solo permitiendo el funcionamiento de unas pocas tareas cualificadas como esenciales, entre las que se encuentra la producción agraria. Esta parálisis está teniendo unas consecuencias muy negativas sobre la economía y, según los expertos, de alargarse en el tiempo podría derivar en una crisis social semblante, o incluso peor, a la que sufrimos hace solo unos pocos años.

En la Marina Alta, con un peso estratégico del sector servicios – y principalmente, del turismo –, el cierre total de bares y restaurantes está teniendo consecuencias nefastas para nuestra economía pero indirectamente, también, ha perjudicado seriamente el sector agrario de la comarca, principalmente, a aquellos agentes de la producción agrícola que producen hortaliza y distribuyen una parte importante de su producción entre el sector de la restauración. La Xarxa Agrícola, proyecto que desarrolla el CREAMA por mandamiento del Acuerdo Comarcal para el Desarrollo Local de la Marina Alta, se encuentra enlazada con la producción agraria y ha podido recabar la opinión de los productores y productoras para ver de qué manera está afectando esta nueva situación de crisis sanitaria al sector hortícola de la comarca.

Uno de los productores de la Xarxa Agrícola se muestra preocupado a largo plazo, puesto que muchos de los restaurantes por los cuales trabaja es posible que no puedan recuperarse después de este cierre. Además, añade: “a pesar de que mejore la situación durante las próximas semanas o meses, otros sectores no tendrán vacaciones en verano y por tanto se espera una temporada turística muy floja”.

En el mismo sentido, la nueva herramienta digital El Mercat en Xarxa, diseñada desde la Xarxa Agrícola con el objetivo de incrementar la conexión de los sectores de la restauración y la producción agraria mediante la compra-venta de productos de la Marina Alta y que se había presentado públicamente en Gata de Gorgos solo dos semanas antes de la situación excepcional de confinamiento social, ha sufrido una parada radical.

Mercados de proximidad

Otro aspecto que también ha perjudicado seriamente los productores agrarios de la comarca ha sido la anulación de los mercados de proximidad que se realizan semanalmente en los diferentes pueblos de la Marina Alta y que aprovechan como canal de venta a través del cual los profesionales de la agricultura canalizan buena parte de su producción. La mayor parte piensan que, con un mínimo control de asistencia de personas y con la obligación de guardar las distancias mínimas de seguridad, muchos de estos mercados, realizados al aire libre, se hubieran podido seguir celebrando sin problemas y de forma segura para todo el mundo.

Para compensar todos estos efectos negativos, las productoras y los productores agrícolas de la Marina Alta han tenido que reinventarse e idear nuevas estrategias. Paralelamente al cierre del sector restauración y la anulación de los mercados de proximidad se ha producido una fuerte demanda de productos frescos por parte del consumo final, principalmente de fruta y verdura. Esto, les ha permitido redistribuir la demanda y, consiguientemente, la producción que tenían elaborada por los restaurantes, la están readaptando al usuario final. Así, los productores que disponen de comercios físicos de venta en mercados cerrados o tiendas de pueblo, han visto multiplicarse las ventas en sus locales.

Aquellos productores que no disponen de lugares fijos de venta o daban salida a sus productos a través de los mercados de proximidad, han incrementado de manera sustancial la venta directa con la elaboración de pedidos por encargo y, también, de cestas o cajas Bio-Comarca a clientes finales, ofreciéndoles, además, el servicio de reparto a domicilio. Algunos productores, también, han aumentado considerablemente la venta de producto a comercios y supermercados. Uno de ellos afirma que “el reparto que hacía semanalmente a cinco restaurantes, hasta el momento se ha paralizado totalmente. Ahora bien, por suerte, las tiendas que aprovisiono han incrementado sustancialmente la demanda de verduras, entonces, compensa la bajada del restaurantes dado que con un solo viaje facturo el suficiente como para aguantar el tirón. Además, ahorro en gastos de carburante y le puedo dedicar más tiempo a las tareas del bancal”.

Algunos de los productores de la Xarxa Agrícola, con más capacidad de producción, han podido recurrir a una cadena de supermercados de la comarca para sacar buena parte de esa producción que tenían preparada y a punto de cosechar y distribuir a través de los canales propios habituales. El fuerte aumento de la demanda por parte de los supermercados, ha propiciado que se realicen numerosos pedidos durante estas semanas de confinamiento social que, además, han servido para poner al alcance del consumo final de la Marina Alta producto comarcal y de temporada.

Un productor de vinos de moscatel, afirma que estas semanas está realizando tareas de mantenimiento en sus campos. Remarca que la situación actual le resulta muy preocupante puesto que “el sector hostelería tira mucho del carro”. Aun así, afirma, la producción de vinos la tiene prácticamente toda vendida a su clientela fija. Ahora bien, aquello que más le preocupa, es “la incertidumbre en el desarrollo de la próxima campaña”.

Esta situación afecta, también, aquellos agentes de la producción agraria que están iniciándose en esta actividad. Una pareja de nuevos productores afirma que uno de ellos se encontraba trabajando en una empresa que, a causa de la actual crisis sanitaria, ha declarado un ERTE. Con sinceridad, manifiesta toda una declaración de intenciones: “tal vez esta situación del coronavirus la podamos aprovechar para adentrarnos definitivamente en el sector agrario y producir huevos, hortalizas, aceite, conservas y almendras”.

Por otro lado, continúan las ventas de cítricos, principalmente de naranja, de algunos productores que llevan de comienzo de temporada proveyendo de naranjas y mandarinas a una cadena de supermercados comarcal. Además, otros establecimientos comerciales más pequeños, también, continúan comprando naranjas, limones y pomelos a pequeños productores conectados con la Red Agrícola de la Marina Alta.

A modo de conclusión, a pesar de que hay algún agente de la producción agraria comarcal que asegura haber sufrido una fuerte reducción de las ventas, próxima al 70%, por las causas anteriormente mencionadas, la sensación general es que de momento el golpe económico no está siendo demasiado pronunciado. A pesar de que se han reducido las ventas de producto en algunos de los canales habituales, también se han podido minorar gastos y se ha podido reubicar la demanda a través de la venta directa y, también, a comercios y supermercados. Eso sí, la cancelación de los mercados de venta de proximidad ha sido una decisión muy perjudicial para todo el sector.

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