Buscador

La Granadella, 10 años después: una década de regeneración tras el incendio

Verónica Blasco

Periodista
04 de septiembre de 2026 - 07:20

4 de septiembre de 2026. La imagen de la Granadella ha cambiado progresivamente durante los últimos diez años. Hoy se cumplen 10 años de aquel fatídico suceso, el incendio de la Granadella. El negro y el gris que dominaron el paisaje después del incendio han dado paso a tonalidades verdes y pardas propias de la vegetación mediterránea. Las fotografías actuales muestran amplias superficies cubiertas por matorral bajo. Entre esta vegetación aparecen pequeños pinos y grupos de árboles de mayor tamaño, especialmente en barrancos, vaguadas, márgenes de la carretera y otros puntos más resguardados.

La recuperación no es idéntica en todas las zonas. La orientación de las laderas, la pendiente, la profundidad del suelo, la humedad y la exposición al sol condicionan el crecimiento de la vegetación. Por ello, algunos sectores presentan una cubierta más densa y otros mantienen un paisaje más abierto, en el que el matorral se alterna con la roca. Es el aspecto actual de un espacio natural que continúa atravesando las distintas fases de la regeneración forestal.

El incendio del 4 de septiembre de 2016

El fuego se declaró el domingo 4 de septiembre de 2016, por la tarde, en las proximidades de un mirador de El Poble Nou de Benitatxell. La investigación desarrollada posteriormente por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil determinó que el incendio tuvo un origen humano no premeditado, compatible con la ignición provocada por una colilla o un ascua de cigarrillo.

Desde el primer punto se produjeron focos secundarios originados por las pavesas transportadas por el viento. Las llamas avanzaron hacia zonas residenciales de Benitatxell y Xàbia y alcanzaron el parque forestal de la Granadella.

Las condiciones meteorológicas favorecieron la propagación. En el momento del inicio se registraban aproximadamente 34 grados y una humedad relativa del 19%. Durante la noche, la temperatura se mantuvo por encima de los 25 grados y al día siguiente llegó a alcanzar los 38,3 grados, con una humedad del 16%.

El dispositivo de emergencia tuvo que atender simultáneamente el avance del incendio por el monte, la aparición de focos en zonas urbanizadas y la evacuación de residentes. Más de 1.400 personas tuvieron que abandonar temporalmente sus viviendas. Entre las zonas evacuadas se encontraban Cumbre del Sol, El Tosalet, Cansalades, Costa Nova y Villas del Vent.

Cerca de 812 hectáreas afectadas

El informe técnico posterior estableció que el incendio afectó a 689,30 hectáreas forestales y 122,45 hectáreas no forestales. La superficie total se situó cerca de las 812 hectáreas entre los términos de Xàbia y Benitatxell.

El análisis de severidad indicó que el 53,24% del perímetro sufrió daños moderados, mientras que el 34,48% registró una severidad alta. Las áreas más afectadas se concentraron principalmente en las zonas por las que el fuego avanzó con mayor intensidad durante los cambios de viento.

El incendio afectó a un territorio de especial valor ambiental. La Granadella forma parte del espacio protegido Penya-segats de la Marina, integrado en la Red Natura 2000 por su diversidad biológica, sus hábitats mediterráneos y la presencia de especies singulares de flora y fauna.

El paraje cuenta, además, con diferentes ambientes naturales: acantilados litorales, barrancos, laderas montañosas y áreas de matorral mediterráneo.

Las primeras actuaciones: proteger el terreno

Después del incendio, una de las primeras prioridades fue proteger el suelo frente a la erosión. La desaparición de la cubierta vegetal dejó algunas laderas expuestas a las lluvias y a las escorrentías. Por ello, se desarrollaron trabajos para retirar y tratar pinos quemados, controlar posibles plagas y reducir el arrastre de tierra y cenizas.

Parte de los troncos se utilizó para construir fajinas, estructuras colocadas transversalmente sobre las pendientes que ayudan a frenar el agua y retener el suelo.

También se realizaron labores de trituración y distribución de restos vegetales, recuperación de bancales, adecuación de accesos y restauración de caminos.

En noviembre de 2016 se constituyó una mesa de concertación postincendio con representantes de las diferentes administraciones. Su objetivo era coordinar las actuaciones y establecer una hoja de ruta para la regeneración del espacio, la prevención de incendios y la mejora de la seguridad en las zonas próximas a viviendas.

Regeneración natural y plantaciones selectivas

La estrategia de recuperación combinó la regeneración natural con actuaciones concretas en las zonas que necesitaban apoyo. En la mayor parte del terreno se optó por facilitar que las semillas presentes en el suelo y las especies con capacidad de rebrote volvieran a desarrollarse. Las plantaciones se concentraron en determinados puntos y utilizaron árboles y arbustos autóctonos adaptados a las condiciones mediterráneas.

Entre las especies seleccionadas figuraban algarrobos y acebuches. Con ellas se buscaba diversificar la vegetación y recuperar también algunos elementos del paisaje agrícola tradicional.

En febrero de 2018, diecisiete meses después del incendio, las administraciones ya constataban la aparición de monte bajo en diferentes áreas de la Granadella.

Hasta ese momento, las actuaciones impulsadas por el Ayuntamiento de Xàbia, la Generalitat Valenciana, la Diputación de Alicante y el Gobierno central habían supuesto una inversión próxima al millón de euros.

A estos trabajos se sumaron las aportaciones de empresas, asociaciones y particulares y distintas campañas solidarias desarrolladas después del incendio.

El proyecto de restauración de 2020

En 2020 se desarrolló una intervención sobre 148,62 hectáreas del monte público de la Granadella. El proyecto se centró en restaurar hábitats mediterráneos y favorecer una comunidad vegetal diversa y adaptada a las características del territorio.

Una de las actuaciones consistió en regular la densidad de los pinos carrascos germinados después del incendio. El clareo de los ejemplares más concentrados permite reducir la competencia por el agua y facilita el desarrollo de los árboles seleccionados.

También se redujo la presencia de determinadas especies pirófitas, se eliminaron plantas invasoras y se podaron pinares adultos que habían sobrevivido al fuego.

Los trabajos incluyeron el tratamiento de 3.795 pinos quemados que todavía permanecían en diferentes sectores y la construcción de 5.886 metros de fajinas.

En el barranco de Martorell se restauraron aproximadamente 2,75 kilómetros de muros de piedra seca. Estas estructuras tradicionales contribuyen a retener el suelo, reducir la velocidad de las escorrentías y conservar la fisonomía histórica de las laderas.

El aspecto de la Granadella en 2026

Las fotografías tomadas con motivo del décimo aniversario permiten observar el estado actual de la zona. El matorral mediterráneo constituye la vegetación más extendida en las laderas. Su presencia forma una cubierta vegetal que protege progresivamente el terreno y favorece el desarrollo del ecosistema.

Entre el matorral pueden distinguirse ejemplares jóvenes de pino. Algunos aparecen agrupados en zonas concretas, mientras que otros crecen de manera más dispersa. También se conservan masas de pinos de mayor tamaño que sobrevivieron al incendio o que se encontraban fuera de los sectores afectados con mayor severidad. Su presencia destaca especialmente junto a algunos barrancos, carreteras y viviendas.

Las diferencias visibles entre unas laderas y otras forman parte de la evolución de un territorio con pendientes, orientaciones y tipos de suelo muy variados.

El paisaje actual responde también a la estrategia forestal aplicada durante estos años, que no se ha basado exclusivamente en recuperar el pinar, sino en favorecer una combinación de especies arbustivas, árboles autóctonos y vegetación adaptada al clima mediterráneo.

Nuevas plantaciones con participación ciudadana

Las actividades de recuperación han continuado durante los últimos años: en enero de 2024, alrededor de un centenar de personas participaron en una jornada del Día del Árbol en la que se plantaron 400 ejemplares de vegetación autóctona.

Entre las especies utilizadas se encontraban palmitos, algarrobos, olivos, almeces, lentiscos y madroños. Protección Civil colaboró posteriormente en el riego de los ejemplares.

En febrero de 2026 se celebró una nueva jornada de reforestación en la que se plantaron cerca de 700 árboles. La actividad reunió a otro centenar de voluntarios y contó con la participación del Ayuntamiento de Xàbia, el Centre Excursionista, ACIF Marina Alta y Protección Civil.

Estas jornadas complementan la regeneración natural y los trabajos desarrollados por los equipos forestales, al tiempo que acercan a la población el proceso de recuperación y conservación del paraje.

Prevención y conservación

Junto a la restauración del espacio, durante esta década también se han desarrollado medidas de prevención y autoprotección.

El incendio mostró la importancia de planificar la respuesta en las zonas donde el monte se encuentra próximo a viviendas, carreteras y espacios frecuentados por visitantes. Los trabajos han incluido el mantenimiento de accesos, la limpieza selectiva de vegetación, la retirada de arbolado seco y la elaboración de protocolos de evacuación.

En 2024, vecinos, hosteleros, empresas turísticas, socorristas y servicios de emergencia participaron en una jornada informativa sobre el plan de protección de las calas de la Granadella y el Portitxol.

Durante 2025, el Ayuntamiento y la Generalitat realizaron también trabajos de retirada de pinos secos en distintos espacios naturales de Xàbia, entre ellos la Granadella.

Estas actuaciones forman parte de las tareas periódicas de gestión y conservación de los espacios forestales.

Una recuperación que continúa

Diez años después del incendio, la Granadella vuelve a contar con una cubierta vegetal extendida sobre buena parte de sus laderas. El matorral, los arbustos rebrotadores, los pinos jóvenes y los árboles que sobrevivieron forman actualmente un paisaje diferente al observado inmediatamente después del fuego.

La evolución continuará durante los próximos años. Los ecosistemas forestales siguen procesos largos en los que cada especie crece a un ritmo distinto y responde de manera diferente a la lluvia, la sequía, el tipo de suelo y la orientación de las montañas.

Las imágenes de septiembre de 2026 retratan uno de esos momentos: un paraje nuevamente cubierto de vegetación, con árboles jóvenes en desarrollo y con trabajos de conservación que continúan una década después.

La Granadella avanza así en un proceso en el que se combinan la capacidad de regeneración de la naturaleza, la gestión forestal y la participación de las administraciones y de la ciudadanía.

Canal de Whatsapp Anúnciate en javea.com Envía tu noticia
Deja un comentario
  1. Isabel Bilbao dice:

    Se describe muy bien la actuación conjunta de la gestión ambiental, la colaboración de los voluntarios y el esfuerzo de la Naturaleza por regenerar. Muy buen artículo.

  2. Vicent dice:

    Felicitar a la periodista y a los técnicos que me imagino le han ayudado en este artículo y sobre todo en las actuaciones para la regeneración post incendio.
    Ahora esperar que pasen unos años más para que la recuperación sea mayor y se creen las condiciones para que un nuevo incendio pille a la naturaleza preparada para poder regenerarse.