OPINIÓN | José Font Caballero
La labor divulgativa de Vicent Ferrer en las redes sociales, con la publicación del archivo fotográfico digitalizado de Toni Pomera, constituye mucho más que un ejercicio de evocación sentimental o nostalgia. Para el investigador, es un archivo social compartido que documenta la evolución urbana, social y cultural de la Jávea de las últimas cuatro décadas.
En este cruce entre memoria individual y patrimonio colectivo se construye una historia más completa y precisa, enriquecida por los comentarios de los protagonistas o parientes de los protagonistas de dichas imágenes en Facebook, que añaden datos orales.
La obra de Toni Pomera captó magistralmente nuestro pasado más reciente y ahí radica su verdadera importancia con la digitalización de Vicent Ferrer: la de convertir la memoria visual en conocimiento histórico, pues la información arquitectónica, social, folclórica, religiosa, cotidiana y demás que nos aporta esta difusión, es clave, porque evita que las fotografías queden olvidadas en álbumes domésticos, produciéndose una segunda digitalización, la implícita, ya que, al compartirse en las redes, se conservan y circulan.
La información que existe en cada fotografía, detrás de la escena principal que ha querido ser captada en cada momento, es enorme. En localidades de tamaño medio como la nuestra, la historia oficial suele centrarse en grandes hitos tales como el crecimiento turístico, la expansión urbanística o los cambios políticos. Sin embargo, la microhistoria -la historia de la vida cotidiana- depende en gran medida de archivos familiares y colecciones privadas.
Para el investigador, esto significa acceso a una fuente viva, dinámica y en constante ampliación. Nos permite analizar la evolución del paisaje urbano: cambios en fachadas, transformaciones en plazas y calles antes de su remodelación, la desaparición de comercios tradicionales y otros elementos de carácter.
El trabajo de Vicent Ferrer permite comparar el ‘antes’ y el ‘después’ con precisión casi forense. Donde los planos municipales pueden ser incompletos o difíciles de consultar, la imagen ofrece evidencia directa: rótulos comerciales, pavimentos originales, cableado, mobiliario urbano o incluso el arbolado de determinadas zonas. En cuanto a personajes de la villa ya desaparecidos, estas publicaciones son auténticas «ventanas temporales».
Gràcies, Vicent. Gràcies, mestre!









