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‘El refugio que no refugió a nadie o el marinero tenía razón’, por Juan Bta. Codina Bas

26 de enero de 2021 - 00:12

A través de un artículo en prensa me entero de que el refugio del puerto de Jávea, como instalación de carácter bélico no fue tal refugio y que su finalidad era otra y digo que el marinero tenía razón. Se entiende que un refugio lo es para que las personas cuando vieran peligro, pudieran refugiarse y salvarse en el interior del refugio, pero esta instalación no estaba pensada para esta finalidad. De haberse refugiado allí la población civil y sufrir un ataque, los refugiados no estaban bien protegidos.

Durante un tiempo estuve hablando con muchos marineros que me contaban retazos de sus vidas y respondían a mis preguntas. El acervo de historias personales que tengo recopiladas en un texto que guardo con mucho cuidado, es muy interesante, pero de esas confidencias siempre quedaban cosas en el teclado del ordenador o en la tarjeta de memoria (antes se decía en el tintero) que me reservaba, ya que no era cuestión de contar todas las respuestas que me daban en ese momento de complicidad que se tiene entre el entrevistador y el entrevistado, ya que a veces eran personales o podían perjudicar a terceros o atacar a la protección de datos.

Alfons Padilla en el trabajo que publicó en el Levante-El Mercantil Valenciano el pasado 24 de enero nos cuenta que el refugio disponía de una serie de galerías que se adentraban en la ladera de la montaña 24 metros y tenía su salida en la caleta del puerto. Lo que se creía un refugio se cree era un depósito para proyectiles navales. Esa salida tenía que estar a nivel del mar, en la zona baja de la cuesta de San Antonio, y desde allí se aprovisionaría el recinto de torpedos para estar disponibles y cuando un barco los necesitara poder trasladarlos al mismo. Por supuesto que esa salida debía estar algo oculta mediante ramajes que en momento de necesidad se apartaban para meter o sacar los torpedos.

Esto es lo que me contó un viejo marinero y que el tiempo, tras una investigación de carácter arqueológico, ha demostrado y le ha dado la razón.

El viejo marinero que entonces tendría entre doce o catorce años, solía menudear, cuando el mestre Cardona le concedía el asueto diario, por la zona del refugio cuya salida estaba al nivel del agua. Allí, nuestro marinero se colaba por entre el ramaje que cubría la entrada y pudo observar un aparetaje que él pensó que eran adecuado para el manejo de los torpedos. La verdad, me contó, es que el lugar estaba preparado para ese objeto pero no dio tiempo a utilizarse. En ese refugio junto al aparetaje disponían los vigilantes de una o dos lanchas que debían utilizarse para los traslados de los torpedos.

El hecho que me contó es que cuando la contienda civil estaba ya en sus últimos momentos y viendo la difícil situación a la que se podían enfrentar los que estaban al cuidado del lugar, de noche cerrada, cogieron una lancha de las que allí había y poniendo sobre ellas unos sacos que el marinero creyó que eran de dinero o de tesoros, salieron para la mar abierta.

Cuando ya habían navegado unos minutos vieron que una barca de bou entraba en el puerto. Apagaron el motor y se colocaron delante de la barca de bou y dijeron que estaban con una avería y querían que les remolcaran hacia mar abierto. Los de la barca, no debieron ver las cosas claras y les dijeron que no los remolcarían. Entonces desde la lancha dispararon y el capitán de la barca murió en el tiroteo.

Tras este tiroteo, los marineros de la barca los remolcaron mar adentro. Al regresar la barca al puerto, sacaron el cadáver del capitán y mi interlocutor vio el cuerpo tendido sobre el muelle, y esto me lo decía con un rostro en el que la emoción del momento que vivió aun estaba presente.

Mi amigo, el marinero, tenía razón.

2 Comentarios
  1. Godofredo dice:

    Es interesante, para mí nueva, la noticia. No recuerdo ningún comentario de la época al respecto, ni por parte de mis familiares ni de ningún marinero, ni haber leído nada. Y bien merece la pena ampliar en su conocimiento y contrastar.

  2. Anónim@ dice:

    Sr. Juan, viendo la cantidad de historias que guarda en su memoria, usted debería estar trabajando en el archivo municipal junto al archivero, en Xàbia necesitamos gente así para mantener la historia del municipio, ya que los de nuestro gobierno no hacen nada que menos que poner a alguien como usted en un puesto de ese tipo para mantener la memoria viva y que poco a poco vaya creciendo. Estoy haciendo un árbol genealógico de mi familia y aunque solo mi bisabuelo, mi abuela, mi padre y sus cuatro hermanos eran de Xàbia, estoy encontrando un montón de gente perteneciente a la familia y este tipo de historias ayuda mucho a la hora de realizar investigaciones. He visto cantidad de vídeos y artículos que hablan sobre genealogía y, aunque ahora ya está todo más avanzado, todavía hay muchas cosas que hay que avanzar, ya que hasta el año 1900 todo se registraba a través de la iglesia y muchos archivos han sido perdidos, quemados, escritos incorrectamente, ya sea por el nombre, algún apellido o la fecha de nacimiento. En mi opinión, la gente como usted aporta mucho a las personas que desean conocer la historia de su lugar de origen o de su propia familia, creo que mucha gente, al igual que yo, le estaremos agradecidos, nunca se sabe si una de sus historias puede ser protagonizada por algún pariente nuestro. Ánimo a la gente a aprovechar el tiempo que pasamos en casa en estas fechas para realizar su árbol genealógico junto a su familia y poco a poco ir encontrando parentescos con otras personas, preguntar a los abuelos por sus padres, hermanos, abuelos, etc. es una tarea muy bonita y les hará mucha ilusión ver que sus hijos y nietos se interesan por la historia familiar. Disculpen el texto tan largo, espero que les vaya bien, saludos.


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