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«El mar como basurero», de Juan Legaz Palomares

13 de junio de 2020 - 00:27

“Microplástico” es una palabra que todavía no ha sido aceptada por el diccionario de la RAE, pero sus efectos se notan en los océanos y los mares de manera aplastante, contaminando y envenenando a los peces, así como a todas las especies que disfrutan de la maravillosa vida marina.

Los microplásticos son pequeños fragmentos de plástico (menores de 5 milímetros de diámetro) que o bien se fabricaron ya con ese tamaño para ser empleados en productos de limpieza e higiene, o se han fragmentado de un plástico mayor durante su proceso de descomposición.

Estos microplásticos terminan siendo absorbidos o ingeridos por muchos organismos, alojándose en sus cuerpos y tejidos. Son los elementos que causan la toxicidad en la cadena trófica, que va desde los animales marinos que se alimentan de ellos hasta el plato en la comida de los seres humanos, causando infecciones y, a veces, la muerte.

El hombre, desde una perspectiva egoísta, consciente o inconscientemente arroja millones de toneladas diarias de basura en los mares del planeta Tierra. Vive engolado en una fascinación errónea y trata al mar como un basurero mundial.

Son miles de productos contaminantes los que van a parar al mar, sin que nadie, de los que tienen responsabilidad, se conciencie ni se apliquen medidas legales e informativas que palíen esta barbarie que va camino de arruinar la principal y mayor riqueza de la que disfruta la Tierra. Porque no solo se arrojan plásticos, sino todo tipo de objetos (latas, bidones, botellas y objetos de variado tamaño, ya sean de metal, madera...). Nos podemos encontrar un enorme cementerio de esa “basuraleza” (excrementos, deshechos, desperdicios, porquería...). En definitiva, abundante suciedad que lentamente extingue la vida del mar, así como toda esa multitud de especies marinas (peces, plantas...) que nos han alimentado durante miles de años y que nos siguen alimentando.

Ya está llegando la contaminación a los pequeños o grandes peces que consumimos (pescadilla, salmonetes, boquerones, atún...). Y para más despropósito, ya empiezan a aparecer en el mar, guantes y mascarillas que se han
usado como protección de la prevención de la infección del coronavirus.

Pero claro, no debemos olvidar que el mar nos regala sus múltiples riquezas gratuitamente. Porque para obtener cualquier producto alimenticio o la infinidad de plantas, arbustos y árboles, que habitan en el planeta, hay que plantar, regar y cuidar con abonos o productos que eliminen las plagas que les atacan. Sin embargo, en el mar nadie planta nada. Más bien basura, pero sí, diariamente extraemos y pescamos en sus aguas, millones de especies (peces, algas y otras plantas que viven en su hábitat submarino) que nos alimentamos o utilizamos en nuestro beneficio.

Reconozcamos, al menos, cuán desagradecidos somos con el entorno terráqueo y marino que nos alimenta. Hagamos un pequeño examen de conciencia y rectifiquemos un poco de nuestro error egoísta y abusivo, porque además estaremos amando y protegiendo nuestra propia existencia.

Si los responsables políticos y mandatarios mundiales, así como el resto de los habitantes de la Tierra, no toman nota o están a la altura para frenar este frenético y gigantesco problema que lleva camino de exterminar la inmensa riqueza vital que nos brinda el ancho mar, entraremos en una fase de extinción de la propia vida en sí misma.

Si destruimos la vida marina mediante la basura que arrojamos diariamente al mar, si eliminamos la esencia de la propia vida, entonces pensemos... ¿Si matamos la vida que nos queda?

Juan Legaz Palomares

4 Comentarios
  1. Xavi dice:

    Un artículo muy necesario. Echar basura al mar es como echar basura en la bañera de tu casa.

    A la basura hay que sumarle la acción depredadora de los que esquilman el litoral. La moda de comprarle los niños esas redecillas con las que atrapan cangrejos, peces y toda forma de vida marina, tendrían que estar prohibidos. Resulta desolador que los niños reciban pedagogía ecológica en el colegio y los padres les proporcionen herramientas para dañar la vida.

    Lo que hay en el mar NO se toca, sólo se mira y admira.

  2. Pau dice:

    Muy buen articulo! Muchas gracias Juan! Desafortunadamente no veo solución al problema porque los tumores de nuestro sistema lo impiden, los intereses económicos, la ignorancia y la falta de conciencia ambiental y cívica. Como con el COVID19 se reaccionará cuando ya sea tarde. El no reaccionar ante el miedo de perdidas económicas será a la pos el hundimiento de la economía. Los costes para paliar las enfermedades y danos ambientales producidos por gente irresponsable son astronómicos y los pagaremos todos de una u otra manera. Los políticos no traen soluciones, es la sociedad la que tiene exigir de una vez frenar la barbarie y destrucción planetaria que se está cometiendo.

    • Erika dice:

      ¡Totalmente de acuerdo! Lo que se está haciendo con el mar es una auténtica salvajada irresponsable. Y lo peor, en mi opinión, es que son muchísimos los jóvenes que lo hacen, a los que, por lo visto, no les importa el futuro que van a tener con unos mares absolutamente contaminados y medio muertos, si no están muertos del todo.


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