Hay lugares de Xàbia cuya historia permanece a la vista y otros que solo sobreviven en documentos, fotografías y viejos recortes de prensa. Entre estos últimos se encuentra el Castillo de la Mezquita (o Castell de Sant Jordi), una fortificación que durante siglos formó parte del paisaje defensivo de la bahía de Xàbia y de la que hoy apenas queda memoria.
Un antiguo artículo periodístico titulado ‘El castillo de la Mezquita’ permite acercarse a este enclave desaparecido y reconstruir, entre historia y tradición, uno de los episodios menos conocidos del pasado de Xàbia.
La Torre o Castillo de San Jorge: la historia de la desaparecida construcción que defendió a Xàbia
Aunque hace un tiempo ya hablamos de esta desaparecida fortificación conocida en Xàbia como el Castillo o la Torre de Sant Jordi, el nuevo documento donado por Godofredo Cruañes al Arxiu Municipal de Xàbia corrobora la antigua historia. El recorte de prensa corresponde a un artículo publicado en El Tiempo el 3 de enero de 1920 bajo el título ‘El castillo de la Mezquita’. La pieza aparece firmada por D. F. Dechart, identificado en el propio recorte como magistrado y antiguo juez de Dénia, y combina referencias históricas, documentación municipal y relatos de carácter legendario sobre el origen de la fortificación.
El texto sitúa la fortaleza frente a una ensenada protegida por los cabos de San Antonio y San Martín, con el Montgó y la entonces verde vega del río Gorgos como telón de fondo. En ese paisaje se levantaban antiguamente dos puntos fortificados destinados a controlar y defender el fondeadero frente a posibles ataques procedentes del mar. Uno de ellos era precisamente el fuerte o castillo de la Mezquita.
Una fortaleza levantada sobre una antigua mezquita
Según recoge aquel relato, el origen del nombre estaría relacionado con la existencia previa de un templo musulmán o mezquita. El artículo mezcla en este punto referencias históricas con una antigua tradición de raíz legendaria que vincula el lugar con personajes de época islámica.
La narración habla de un emir de Dénia, de su hija Kinza y de Ali-ben-Gehaf, un joven que habría sido enviado a la torre de Xàbia después de enamorarse de ella. Se trata de un relato de carácter literario y legendario que el propio autor recupera a partir de antiguas crónicas.
Más allá de la leyenda, el artículo apunta que, tras la conquista cristiana, aquel espacio habría pasado a depender de la villa y posteriormente se habría convertido en el emplazamiento de una fortificación destinada a proteger la costa de la piratería.
Los documentos municipales sitúan su construcción en el siglo XVI
La parte más interesante del antiguo texto llega cuando su autor deja a un lado la leyenda y recurre a documentación municipal. Según explica, en los archivos de Xàbia aparecían distintos acuerdos relacionados con la construcción y mantenimiento de la fortaleza. Uno de ellos, fechado el 25 de abril de 1559, señalaba que el conde de Lerma, señor de Jávea, ordenaba la construcción del castillo.
Un año después, el 28 de septiembre de 1560, aparece documentada la intención de establecer guardias en el castillo. En abril de 1561, los representantes de la villa defendían la utilidad de aquella infraestructura y solicitaban artillería al virrey. La preocupación por reforzar la defensa costera continuó durante los años siguientes.
Otro de los acuerdos mencionados está fechado el 15 de marzo de 1562, cuando, en presencia del propio conde de Lerma, se habrían confirmado las peticiones de los jurados para continuar con las obras y disponer de mayores facultades para construir.
Xàbia buscaba dinero para defender su costa
El antiguo artículo recoge también una petición realizada el 8 de junio de 1573 al virrey de Valencia para conseguir fondos destinados a la construcción. La falta de recursos parece haber acompañado durante años al proyecto. Incluso se habría recurrido a la intermediación del señor de Xàbia para tratar de obtener financiación suficiente y garantizar la continuidad de las obras.
El texto menciona además al historiador valenciano Gaspar Escolano, quien años después habría descrito la fortificación ya guarnecida y dotada de artillería. Todo ello permite situar el castillo de la Mezquita dentro del gran sistema de defensa costera desarrollado en los siglos XVI y XVII, una época en la que los ataques corsarios constituían una amenaza constante para las poblaciones del litoral mediterráneo.
Con el paso de los siglos perdió su función militar y acabó deteriorándose. El recorte de prensa es especialmente significativo cuando describe su situación final: gran parte de sus muros habían desaparecido y sus piedras se encontraban ya sumergidas o reutilizadas en las obras de relleno del muelle construido junto a la antigua fortificación.
El autor resumía aquella transformación con una reflexión especialmente gráfica: las mismas piedras que en otro tiempo habían servido para defender la costa de los ataques marítimos pasaron a formar parte de las infraestructuras destinadas al comercio y la navegación.
Así, la modernización del puerto terminó por borrar prácticamente las huellas visibles de una construcción que durante siglos había vigilado la bahía.
Este artículo acredita con la documentación existente de los siglos XVI y XVII, el esfuerzo realizado por la villa para levantar y mantener una fortificación en este punto estratégico de la costa. Los antiguos recortes de prensa constituyen hoy una pequeña ventana a ese pasado y permiten recordar un elemento patrimonial desaparecido que formó parte de la Xàbia marítima durante siglos.












