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De Xàbia a la Fundación Antonio Gala: el salto de Ana Cruañes para seguir haciendo de la pintura su vida

Verónica Blasco

Periodista
23 de agosto de 2026 - 07:23

Hay aficiones de infancia que se quedan por el camino y otras que, casi sin darse cuenta, terminan señalando una dirección. Ana Cruañes empezó a pintar con siete años en Xàbia como quien comienza una actividad extraescolar más. Diecisiete años después, aquella niña que quería quedarse un poco más en clase para continuar pintando prepara las maletas para pasar ocho meses en la Fundación Antonio Gala.

La joven xabiera, de 24 años, ha sido seleccionada para formar parte de la nueva promoción de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, en Córdoba. Una oportunidad especialmente significativa por el carácter internacional de la convocatoria y el reducido número de plazas disponibles.

La institución, que lleva alrededor de 25 años impulsando este modelo de apoyo a jóvenes creadores, selecciona a jóvenes de entre 18 y 30 años procedentes de Europa e Hispanoamérica y de disciplinas muy diferentes: poesía, narrativa, composición musical, artes plásticas y visuales, cómic o cine, entre otras.

Ana ocupará una de las 14 plazas de esta edición y es una de las tres personas seleccionadas en el ámbito de las artes plásticas y visuales. Durante su estancia compartirá residencia con jóvenes creadores procedentes de diferentes lugares, entre ellos Italia, México o Guinea Ecuatorial.

Para ella supondrá ocho meses dedicados a aquello que lleva haciendo desde pequeña: crear.

Seis meses esperando una respuesta

Llegar hasta Córdoba, sin embargo, ha requerido superar un largo proceso de selección. Todo comenzó en marzo. Ana presentó su candidatura con un dossier de su obra y el proyecto artístico que quería desarrollar durante la residencia. Después llegó la espera.

A finales de mayo recibió la primera noticia: había sido preseleccionada. Su candidatura se encontraba entre una treintena de aspirantes de los que saldría la selección definitiva.

El siguiente paso tuvo además una curiosa coincidencia con Xàbia. El día de Sant Joan, una de las jornadas más señaladas del calendario festivo xabiero, Ana tenía su entrevista con la Fundación Antonio Gala. La institución le permitió realizarla de forma telemática ya que Ana estaba también trabajando y no podía desplazarse.

Y a principios de julio llegó finalmente la confirmación: estaba dentro. La noticia supuso una enorme alegría, pero también cierta sorpresa. Ana conocía la dificultad del proceso y sabía de otros artistas que en anteriores convocatorias ni siquiera habían conseguido superar las primeras fases.

Por eso, aunque conocía la residencia y sabía lo que podía significar para su trayectoria, intentó no convertir la selección en una expectativa. «Quería realizar una residencia artística de larga duración y la Fundación Antonio Gala me ha dado ahora precisamente esa oportunidad», reseña Cruañes.

Todo empezó con siete años en Xàbia

Para entender cómo Ana ha llegado hasta aquí hay que regresar a Xàbia y retroceder casi dos décadas. Con siete años comenzó a acudir a la Escola de Pintura Mediterrània de Xàbia con la profesora Toñi Soler. No existía entonces una gran declaración de intenciones. Era simplemente una actividad extraescolar. Le gustaba pintar como a cualquier otra niña, pero la pintura la atrapó.

Continuó vinculada a la escuela hasta los 18 años y recuerda cómo, en ocasiones, se quedaba más tiempo del previsto en las clases porque quería continuar trabajando sobre sus pinturas.

Dibujar era algo natural para ella. Algo que se le daba bien y que, con los años, fue ocupando cada vez más espacio. Ana describe ese camino como un proceso gradual, sin un momento concreto en el que decidiera de repente que quería ser artista.

Llegado el momento de elegir sus estudios, sí tenía algo claro: quería cursar el Bachillerato Artístico. Para hacerlo se trasladó a Dénia y, posteriormente, dio otro salto fuera de la Marina Alta para estudiar Bellas Artes en Madrid. Aquella actividad extraescolar de los siete años se había convertido ya en una elección de vida.

Óleo, lienzo y pintura figurativa

Actualmente, la obra de Ana Cruañes se mueve principalmente dentro de la pintura figurativa al óleo sobre lienzo, aunque anteriormente también trabajaba sobre tabla. Parte de su trabajo y de su evolución artística puede seguirse a través de su perfil de Instagram, @_lual, donde comparte algunas de sus obras y procesos creativos.

Ahora tendrá la posibilidad de explorar y hacer evolucionar su lenguaje artístico durante ocho meses en un entorno pensado específicamente para la creación. Y esa es precisamente una de las particularidades de la Fundación Antonio Gala, «no me voy a Córdoba para asistir a unas clases convencionales, sino para desarrollar mi proyecto», explica Ana.

La residencia parte de los propios proyectos de los jóvenes seleccionados. Cada creador llega con una propuesta y dispone del tiempo, el espacio y el acompañamiento necesario para desarrollarla. La Fundación proporciona orientación y herramientas, pero son los residentes quienes marcan el camino de su obra.

Además, la residencia está becada al 100%, un aspecto que convierte la selección en una oportunidad todavía más relevante para jóvenes que están comenzando a construir una trayectoria profesional.

Ocho meses para crear y compartir

Ana afronta ahora una etapa diferente. No solo por disponer de meses para concentrarse en su proyecto, sino por la convivencia que plantea la residencia. Pintores, escritores, músicos y creadores de distintas procedencias compartirán durante ese tiempo un mismo espacio. El intercambio entre disciplinas y la posibilidad de conectar con otros jóvenes que también han decidido orientar su vida hacia la creación forman parte de la experiencia que espera encontrar en Córdoba.

La residencia no supone el final de ese camino. Es otro paso, aunque uno importante. Su objetivo a largo plazo, «dedicarme a la pintura y poder vivir de ella».

«Nunca sabes si vas a tener la oportunidad»

Conoce bien la sensación de observar una convocatoria de estas características y pensar que conseguir una plaza es demasiado difícil. De toda la experiencia que la ha llevado hasta aquí, Ana se dirige a otros jóvenes creadores señalando que «hay que pensar que las puertas siempre están abiertas, nunca se sabe cuándo puede llegar la oportunidad»..

Ella misma era consciente de las pocas posibilidades que aparentemente existían cuando presentó su candidatura, por eso anima a otros jóvenes a intentarlo, a presentar sus proyectos y a buscar residencias y oportunidades aunque el proceso de selección pueda intimidar.

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