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Dani Mariano Ros (Xàbia): «los días de erupción del volcán fueron de crudeza extrema»

18 de diciembre de 2021 - 01:09

"Recuerdo perfectamente el momento en que todo cambió. Era domingo, y aunque todos lo temíamos, porque sabíamos que tarde o pronto llegaría, transformando por siempre jamás la historia de La Palma, es un pensamiento que posponemos, porque de alguna manera, no estamos preparados para esto, hasta que llega". Estas son las palabras de Daniel Mariano Ros, un joven de Xàbia que lleva viviendo desde 2015 en Canarias, aunque desde hace dos años y medio reside en La Palma.

Esta isla de Canarias ha sido el centro de atención los últimos tres meses. Aunque desde hace unos días ha concluido la erupción en el Volcán Dorsal de Cumbre Vieja, para muchos, ver el volcán "escupir" lava sin parada, era algo novedoso. La isla recibía, en los primeros días, a cientos de turistas.

Este es el testimonio de nuestro protagonista de hoy, para quien esta situación era también nueva para él, "en Xàbia no tenemos esta cultura volcánica, así que no supe muy bien qué sentir. Al principio se entremezclaron varias sensaciones; por un lado, el miedo que lleva la incertidumbre, la impotencia y la resignación. Por otro, el puro deleite, el espectáculo que siempre es la naturaleza, la belleza de “la isla bonita” estallando sin compasión".

Sin duda, ver día tras día recorrer la lava volcán abajo, tenía dos caras. "Era una cosa parecida a un estado de choque", explica Dani, quien añade que "conforme pasaban los días, ese “deleite” se iba convirtiendo en algo diferente. Poco a poco la fascinación, la distancia, se iba volviendo en familias devastadas, caras horrorizadas, casas sepultadas".

Estas vivencias han sido muy duras tanto para afectados como para los simplemente espectadores. Para nuestro xabiero fue uno de los momentos en los que "comprendí que esto comprendía la desgracia humana en su máximo esplendor".

Mariano Ros indica que "los días que siguieron a la erupción fueron días de una crudeza extrema, pero también tuve la oportunidad de contemplar la fuerza de la gente de La Palma". Daniel señala que fue curiosa esa experiencia, "porque pocas veces he tenido el placer de presenciar esa tremenda unión que brotó, más fuerte que cualquier volcán. Todos eran La Palma".

La ayuda y la esperanza se hizo notar desde el primer momento pese al gran problema que vivían. Sin duda, la erupción del volcán ha devastado a una isla entera y a cada una de sus gentes, pero en estos días, y después de 54 noches oyendo rugir la montaña, los palmeros empiezan a ver la luz.

Las consecuencias de este estallido son numerosas aunque poco a poco la situación está normalizándose. Para los afectados, ahora es el principio del fin. Las personas perjudicadas por este fenómeno natural inician una nueva etapa y la parte de la isla de La Palma sepultada por la ceniza intenta reactivarse.

La calidad del aire es, a día de hoy, aún algo desfavorable en algunos municipios afectados y la emisión de gases es esporádica, según indican responsables municipales de la isla.

Por suerte, a Dani, este vecino de Xàbia, residente en La Palma, no le ha tocado vivir "este horror" en su propia piel, pero con sólo vivirlo desde fuera, "hay algo, muy adentro, que te conecta con aquellos que lo han perdido todo; un sentimiento que ha cubierto, y este sí del todo, en La Palma".

1 Comentario
  1. wow dice:

    WoW, qué pasada!
    Jajajajajajajajajajaja todo el rato


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