Una de las necesidades creadas en este momento estaba en saber algo del médico González Castellano y del Canónigo Pajarón que tenían nombre en sendas calles de Jávea. Así que comencé por el Archivo Histórico de la Universidad Literaria de Valencia. Allí, con el apelativo de Jávea, se encontraron bastantes documentos. Pude consultar libros de matrícula de diferentes años y facultades y también expedientes de alumnos.
Me armé de papel y bolígrafo para tomar notas. No tenía entonces cámara fotográfica ni se podían hacer fotocopias. Así que en aquel lugar situado en un piso del edificio de la Universidad de Valencia, en el carrer de la Nau, tuve que realizar mis primeras búsquedas.
España en aquel momento (1985) había tenido doce universidades y siendo Valencia una de ellas, eran muchos los que procedentes de otras provincias acudían a esta Universidad. Y los de Xàbia venían a esta universidad, si bien hubo algunos que marcharon a la Universidad Central (de Madrid), de Barcelona, de Sevilla, de Santiago de Compostela, etc. Pero esta única sede posibilitó que encontrase a muchos.
Hoy es más complicada esta búsqueda ya que hay muchas Universidades, públicas y también privadas, en las que estudian los que quieren seguir carreras universitarias. Por ejemplo, en este año, ¿A qué universidades van los que siguen carreras universitarias?.
Creo que el número sería muy aleccionador por su diversidad y disparidad. Se me ocurre que, para un futuro estudio, desde el área de Educación se pudiera crear una base de datos sobre esta idea y a la vez posibilitar una plataforma para ofertas y búsqueda de trabajo en el futuro.
Un ejemplo de esta proliferación de personas con estudios superiores que se ha dado desde finales de los 70 del siglo pasado, la he visto en mi familia: Mis cuatro abuelos eran todos labradores. Sus hijos, la generación siguiente logra cinco con estudios superiores, es la mía; y la generación de los nietos (nuestros hijos o tercera generación) alcanza la suma de diecinueve con estudios superiores. Invito a los lectores a que hagan algún estudio de este tipo con relación a sus familias. La generación siguiente a la nuestra tiene una mejor preparación.
Pues bien, fruto del trabajo en el Archivo de la Universidad de Valencia, fue la publicación del libro Hombres de Jávea. (Los que estudiaron en la universidad de Valencia entre 1800 y 1832). La base fundamental del libro es el estudio de los libros de matrícula donde aparecía un listado de los alumnos matriculados cada año y en el que figuraba la población de procedencia.
También encontré un grueso tomo en el que aparecían los matriculados de gracia por el que se les regalaba dos años de gracia para cursar sus estudios. Tal gracia obedecía a su actuación en el batallón de estudiantes que se creó para defender la ciudad del ataque de los franceses en 1808. Los artilleros del batallón, al día siguiente de entrar Suchet en Valencia, fueron conducidos prisioneros hacia Francia. Si escaparon en la marcha o al cabo del tiempo, cuando regresaron se les ofreció dos años de gracia siempre que presentaran además de la solicitud de esos dos años, un informe de su comportamiento en la defensa de la ciudad. De Jávea hubo dos que lo pidieron de los tres que estuvieron defendiendo la ciudad.
Diré que este libro lo re-escribieron en la imprenta Botella ya que el texto lo había escrito con la máquina Olivetti de que disponía, pues en esa época no disponía de ordenador ni de máquina de escribir eléctrica de las que entonces ya existían algunas.
Ahora bien, la escritura de este libro, me obligó a visitar el archivo de la Diputación de Alicante, que estaba situado en la calle Gravina. Hay un personaje en este libro, Antonio Catalá Catalá, que fue diputado provincial y ese fue el motivo de ir a dicho archivo para consultar las actas de la Diputación y ver su actuación y actividad como diputado provincial.
He de decir que las actas de la Diputación estaban manuscritas en los libros correspondientes y los tuve que revisar todos para ver cuando intervenía Antonio Catalá Catalá y posteriormente también saqué datos relativos a otros diputados como Cristóbal Bolufer Gual y José Antonio Bolufer Cruañes.
A este respecto he de añadir que Vicente Ramos hizo un encomiable papel con su Historia de la Diputación de Alicante en 4 volúmenes así como sus también cuatro volúmenes de historia parlamentaria, política y obrera de la provincia de Alicante que me sirvieron de mucho, pero nada como la consulta de las Actas donde iban firmando los asistentes y se aprecia la sincera posición de cara diputado en su papel defensivo de la demarcación por la que salió elegido.
Esta revisión cubre un terreno importante. Más adelante ya no me dejaron las actas manuscritas, pues estaban digitalizadas y tenía que leerlas en el ordenador del Archivo de la Diputación ubicado en la calle Fortuny, en el polígono de Rabasa, y hoy se pueden consultar en tu propio ordenador ya que están digitalizados.
¡Como han cambiado los tiempos! ¡Cuántas investigaciones se pueden hacer, casi desde casa, solo viendo internet
y la documentación digitalizada!
A veces la bibliografía nos aporta numerosos datos sobre lo que queremos buscar y bueno es hacer un escrutinio en los libros sobre aquello que queremos trabajar.







