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«Pelillos a la Mar»

26 de julio de 2023 - 12:57

La curiosidad es un estímulo cerebral que nos despierta deseos, encuentros, olisqueos, críticas y averiguaciones más o menos secretas o prohibidas que nos mantienen en vilo o en tensión, pero también hay que reconocer que en algunos casos nos proporciona alegrías, satisfacciones o agradecimientos, tras descubrir algún acontecimiento que nos llena el corazón de hechos o sucesos agradables, de los que desconocíamos o ignorábamos, y que son motivo de mejorar nuestra vida.

Hoy, me he despertado un poco aturdido, confuso y mustio. He tropezado con este popular refrán: “Pelillos a la mar”, y me he dispuesto a extraer un breve comentario sobre su significado por si nos puede aportar alguna idea
útil para cuidar esa mar que tantos bienes nos proporciona y lo mal que la tratamos.

El mencionado refrán se refiere a que los muchachos para afirmar que no faltarán a lo que han tratado y convenido, lo cual hacen arrancándose cada uno un pelo de la cabeza, y soplándolo dicen: “Pelillos a la mar”, y para expresar el deseo de olvido y agravios y restablecimiento del trato amistoso.

Algunas fuentes apuntan que se recoge en una canción antigua y popular: “¿Adónde va ese pelo? Al viento ¿Y el viento? A la mar, “pues ya la guerra está acabá”. Ese canto sería utilizado por los niños en el momento de hacer las paces, tras una disputa o pelea.

Hay una versión más antigua reflejada en el poema homérico de “La Iliada”, en la que los griegos o aqueos con los troyanos, y tras la batalla acuerdan sacrificar corderos en un banquete, les cortan, simbólicamente unos pelos como señal de amistad para luego arrojarlos al viento. Sea una u otra versión, lo cierto es que en ambas está presente la ceremonia de pacificación de “pelillos a la mar”.

Este sencillo planteamiento me lleva a la conclusión de que los humanos debemos hacer las paces con el viento y la mar. Preocuparnos un poco más de no contaminar el aire que respiramos y que después el viento lo esparce por todo el globo terrestre. Y, cómo no, la mar, fuente de vida y de riqueza que nunca nos pide nada a cambio, mientras que nosotros le arrojamos basura y suciedad en abundancia sin parar. Y no solo residuos tóxicos y contaminantes, sino metales, enseres y todo tipo de objetos con una irresponsabilidad total. O sea, que a esos mares que tanta riqueza y belleza nos aportan, nosotros les declaramos la guerra, una guerra destructiva y arrasadora.

Paremos ese enfrentamiento inútil, tomemos conciencia del perjuicio que estamos causando al viento y a la mar, y firmemos un pacto de amistad con ellos por nuestra salud y por la conservación del planeta en el que vivimos, aunque tengamos que arrancarnos unos pelos, tirarlos al viento y poder decir: “Pelillos a la mar” en vez de la basura contaminante que arrojamos diariamente.

Juan Legaz Palomares

3 Comentarios
  1. Mariano Mariano dice:

    Tu artículo tiene un aire de bucólico. Pero ¿realmente estás dispuesto a retroceder en los avances sanitarios y tecnológicos a costa de mantener el planeta?. Solo te digo que la esperanza de vida en los años 30. apenas era 50 años. En el año 1975 ya con estadísticas del INE fué de 73 y en 2021 de 83 años de esperanza de vida.
    ¿Retrocedemos en esto para salvar el planeta?.
    En los años 70 cuando llegué a Jávea recuerdo bañarme rodeado de «mojones» o detritos completos. Hoy en día tienen la deferencia de triturarlos antes de lanzarlos al mar. Así les sirve alimento a nuetsros peces. Emisarios hay varios, bocana del puerto de Jávea, el conocido frente a la playa del Arenal o en la playa de la Barraca (El Portichol) donde una minitrituradora EDAR lo esparce por la bahía del Portichol a través de otr emisario. El de la Granadella me queda por localizar aún. También recuerdo mancarme con mucha frecuencia de alquitrán del lavado de tanques que los petroleros realizaban en alta mar para después acabar en las rocas del Montañar en la arena de la playa. Este gran avance nadie lo airea pero es así. Hoy en día ya no hay alquitrán en las playas.
    Seamos realistas, el gran avance en la esperanza de vida del sigo XX y XXI ha sido gracias a la electricidad, la energía en general y el denostado petróleo. ¿Acaso podemos renunciar al plástico proveniente de los derivados del petróleo, en un hospital y volver con la transmisión de infecciones por el uso reutilizable del material sanitario? ¿Podríamos haber pasado la pandemia sin material plástico desechable? ¿Nos podemos permitir apagones por falta de electricidad? Por cierto, en Javea recuerdo de pequeño era habitual cada vez que había tormentas y cada vez que había mucha demamnda de electricidad saltaba «el automatico» de las poblaciones pequeñas como era Jávea:
    ¿Tenemos sustituto económico, ecológico y moldeable para el plástico? Todo lo que nos rodea procede de él, tan estigmatizado hoy en día.
    Señores, retroceso o avance manteniendo discretamente la salud del planeta.

    • Legaz dice:

      Todos los avances los aplaudo y son loables y beneficiosos, pero eso nos óbice para que ensuciemos los mares y la atmósfera con sustancias tóxicas y contaminantes, aunque todas las opiniones son respetables.

      • Mariano Mariano dice:

        El precio que hay que pagar por los avances tiene mucho que ver con la salud del planeta.
        ¿Te acuerdas de cuando hablaban de la deforestación del Amazonas hace alguna década? Pues ahora las llamadas bolsas sostenibles son de papel procedente de la mezcla de la pasta de papel reciclado con el nuevo fabricado con la tala de árboles..


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