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‘Día del padre’, por Juan Legaz Palomares

19 de marzo de 2022 - 06:18

El Día del Padre es una celebración u homenaje dedicado a los padres. En general, la tradición católica europea lo conmemora el 19 de marzo, día de San José, padre adoptivo de Jesús. El Día del Padre en España se celebra todos los años el 19 de marzo, Día de San José. En Valencia en particular, coincidiendo con la cremà de las Fallas en honor
a Sant Josep.

En 1948, Manuela Vicente Ferrero, conocida por su seudónimo literario “Nely” y maestra en la Dehesa de la Villa decidió celebrar en su escuela una jornada festiva para agasajar a los padres de sus alumnas. La idea surgió porque “los padres también queremos a nuestros hijos” ​la celebración del Día de la Madre y le transmitieron su deseo de tener un día en el que fueran ellos los homenajeados.

Una “una madre, maestra de escuela” fue quien “plasmó esa idea en las páginas de la revista” (El Magisterio Español). Aquella primera jornada en honor de los padres, incluía misa, entrega de obsequios elaborados manualmente por las niñas y un festival infantil con poesías, bailes y teatro. Sus convicciones religiosas la llevaron a pensar en la idoneidad de elegir la fecha de la onomástica de San José, considerándole modelo de padres y cabeza de la familia cristiana, humilde y trabajadora.

La idea prosperó y la maestra difundió su iniciativa al año siguiente a través de las páginas de “El Correo de Zamora” y el “Magisterio Español”, publicaciones para las cuales trabajaba, durante una entrevista en el programa de Radio Nacional titulado “Última hora de actualidad”, explicó personalmente a los oyentes, la historia de ese “Día”. La idea tuvo como propagandista al entonces director gerente de Galerías Preciados, José Fernández Rodríguez, quien en 1953 propagó la idea con una campaña en prensa y radio. Más tarde se sumó un empresario competidor, Ramón Areces, director gerente de El Corte Inglés.

Hay muchas razones para celebrar el Día de la Madre: porque madres no hay más que una, porque queremos a la nuestra, porque nos bombardean con publicidad para que compremos el regalo preferido… No hace falta que les regaléis joyas, la mejor joya es amarlas. Pero, tampoco podemos olvidar que el padre es imprescindible para la sociedad. Y los son por dos razones de calado. La primera es tan evidente como biológica: la crisis demográfica se resuelve si traemos hijos al mundo. La segunda es corolario de la primera: alguien tiene que educarlos para que puedan convertirse en los adultos del mañana.

Si lo ciframos en términos economicistas -con todos los riesgos que entraña-, los padres son la mejor manera de invertir en capital humano para el futuro. Los informes sobre educación demuestran una relación entre la implicación de los padres en la educación de sus hijos y los logros que obtienen en materia académica. Pero no es el plano académico el principal argumento. Es el de la educación en los valores el que debería despertar nuestro sentido comunitario de agradecimiento. Las madres y los padres hacen de sus hijos buenas personas. Y esas buenas personas se convierten en buenos ciudadanos. Porque la solidaridad se aprende en casa cuando los padres le piden a un hijo que ayude a otro con los deberes. Y la generosidad se vive cuando les enseñan a compartir el último trozo
de pastel. Porque son los padres los que ayudan a los hijos a interiorizar el valor del esfuerzo con todas esas pequeñas tareas, aparentemente poco importantes pero imprescindibles cada día, incluso comprenden economía cuando les explican que no debemos gastar más de lo que tenemos.

Cuando esos niños sean mayores, lo que su madre y su padre han volcado en ellos en forma de valores revertirá en la sociedad. Y entonces tendremos ciudadanos generosos y solidarios, trabajadores y comprometidos. Por eso
celebramos el Día de la Madre, pero también es justo celebrar el Día del Padre ¿Y por qué no, todos los días del año? Estos años (2019-2020-2021) en los que hemos estado inmersos en el dolor, la tristeza, la carencia de besos, abrazos y de la cercanía del cariño a nuestros seres queridos por el temor al maldito coronavirus, os recuerdo que en los padres vive permanente el virus del amor a los hijos, los llevan en sus corazones. Permanece el hilo de la conexión del amor durante toda la vida.

Ellos viven pendientes de nosotros las veinticuatro horas del día. Creo que es justo que las agasajemos, no, un día al año, sino todos los días. Y sabed que su mejor vacuna es el “amor eterno” que nos profesan.

Juan Legaz Palomares.

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